CONTROL DE PLAGAS Y ENFERMEDADES VII La lucha biológica

!Estimados amigos horticultores!

Después de una larga enfermedad ya resuelta, vuelvo a contactar con vosotros, completando el control de plagas y enfermedades con:

LA LUCHA BIOLÓGICA
La lucha biológica se basa en el control de los organismos que causan las enfermedades utilizando sus depredadores naturales, que pueden ser insectos, hongos o bacterias. Estos organismos son criados en laboratorio y después se sueltan en el campo en donde está la plaga que se quiere controlar. En ocasiones estos individuos que se sueltan se aclimatan al campo, como ha ocurrido con “Cales Noaki” parásito de la plaga de los agrios que se conoce con el nombre de “mosca blanca”.
La lucha biológica es una técnica autorizada en la horticultura biológica pero debe realizarse con mucha precaución y solo en casos extremos, ya que no se sabe que efectos secundarios puede causar al soltar unos individuos en un medio ajeno que no los ha producido. Antes de acudir a esta técnica, el horticultor ecológico debe crear las condiciones en su finca para que tengan lugar los parásitos y depredadores de los organismos que producen daños a sus cultivos.
Los Organismos de Control Biológico, OCB, son insectos y ácaros, depredadores naturales de las plagas que afectan a varios tipos de cultivo. Tras un estudio de las plagas se ha llegado a identificar algunos de los depredadores naturales más adecuados atendiendo al tipo de cultivo, a la climatología y al grado de infestación, pudiéndose de ese modo seleccionar las especies del OCB más eficientes en su erradicación o control de la plaga y sin necesidad de añadir ningún tipo de insecticida químico o sintético.
Estos OCB se presentan en sus distintas fases de su ciclo vital: huevos, larvas, ninfas y adultos, siendo posible su reproducción y consiguiendo un tratamiento continuado.
Principales OCB contra las plagas de Araña Roja, Minador de hojas, Mosca Blanca, Trips y Pulgón:
Amblyseius Californicus, es un ácaro que come la araña roja, muy indicado para cultivos con temperatura alta y humedad ambiental baja, como en las zonas sur de nuestra Comarca.
Phytoseylus Persimilis, es un ácaro de patas largas y con mucha movilidad, voraz en el consumo de la araña roja que, cuando ha terminado de consumirla, se comen entre sí hasta su extinción si no encuentra otros organismos que parasitar, pudiendo mutar en su dieta y produciendo un desequilibrio en el ecosistema de nuestra huerta.
Digliphus Isaea, es una avispa parásita de 2 ó 3 mm de largo que se alimenta picando larvas de mosca minadora y succionando su contenido, pudiendo ingerir unas 70 larvas al día. La hembra pone los huevos junto a las colonias del huésped y una vez que eclosionan se alimentan de dicho huésped.
Macrolophus Calinginosus, es un chinche verde que mide unos 3 mm y se alimenta de mosca blanca llegando a consumir 40/50 huevos al día. También se alimenta de araña roja y de pulgón. Sus ninfas son tan activas como los adultos.
Amblyseius Swirskii, es un OCB muy indicado para la prevención de la mosca blanca y del Trip, puesto que se alimenta de sus huevos y ninfas. Es muy resistente a la ausencia de alimento, pudiendo incluso comer polen y soporta temperaturas calidas.
Orius Laevigatus, es la chinche más voraz contra el Trip que se alimenta de todos sus estadios, pero también come araña y pulgón. Son muy buenos como preventivo pudiéndose alimentar también de polen.
Amblyseius Cucumeris, es un ácaro depredador de trips y ocasionalmente de araña roja. Tiene un desarrollo muy rápido de unas dos semanas. Para alimentarse perfora a su presa y la succiona dejando el exoesqueleto totalmente hueco.
Adalia Bipunctata, es una mariquita que se caracteriza por ser una gran depredadora del pulgón. Las hembras depositan sus huevos cerca de la plaga de pulgón y una vez que eclosionan las larvas, se alimentan de sus presas. Pueden consumir diariamente hasta 100 pulgones.
Como seres vivos que son, necesitan unas condiciones mínimas para sobrevivir y conservar su buen estado de salud, debiéndose ser aplicados en el momento de la recepción del envase y nunca más de 60 horas de la fecha de envasado.

Cordiales saludos

Carlos Vilalta

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CONTROL DE PLAGAS Y ENFERMEDADES VI Insecticidas biodegradables más adecuados

insectosOs saludo de nuevo durante este largo período invernal, con las Navidades, fines de cursos, etc. aquí en el emisferio norte.

Retomamos de nuevo el tema interminable del control de parásitos y enfermedades, en este caso insectos que están provocando daños en nuestros cultivos y tenemos que aplicar métodos “curativos” sin más dilación:

Utilizamos sustancias que tienen carácter insecticida, que son biodegradables y que no dejan residuos tóxicos en la tierra. Sustancias obtenidas, en su mayor parte, de los vegetales. La existencia de especies y variedades resistentes a diversas plagas y enfermedades nos muestra que las plantas contienen principios activos frente a ellas. Sin embargo, el descubrimiento del carácter insecticida suele ser fortuito, al no encontrarse el principio o principios activos en un órgano o tejido determinado. Ello ha dado pié a la investigación científica de las plantas transgénicas con el objetivo de crear elementos insecticidas en sus genes, uniendo elementos de diferentes reinos animal y vegetal que no existe en la Naturaleza con las consecuencias nefastas que ya sabemos.                   Los insecticidas naturales de origen vegetal cuyo uso está autorizado en agricultura ecológica son:

Rotenona o extracto de Barbastro: es el principio activo de las raíces de Derris y otras leguminosas subtropicales. Actúa como insecticida de contacto y es tóxico por ingestión para todos los insectos de sangre fría. Pierde sus propiedades tóxicas expuestas a la luz y al aire por lo que sus tratamientos deben darse al caer la noche evitando la muerte de abejas y abejorros y teniendo una eficacia de unos 10 días. Los tratamientos se pueden dar en pulverización y espolvoreo siendo más eficaces estos últimos mezclados con arcilla, talco, azufre o pelitre. En las pulverizaciones no mezclarlo con jabones alcalinos o cal ya que son productos incompatibles. Eficaz contra pulgón, mosca blanca, araña roja y orugas.
El Pelitre: es el polvo de las flores de diversas especies de Pirethrum y Crisantemo. El contenido máximo de piretrinas se encuentra en los botones florales totalmente abiertos. Se degrada en contacto con el aire perdiendo sus propiedades insecticidas. El pelitre puede unirse a los caldos de aceite o al azufre, no siendo conveniente mezclarlo con arcilla, talco o cal, ni con los preparados a base de cobre. Eficaz contra pulgón, mosca blanca, araña roja y orugas. Aceites vegetales, animales y de parafina: los aceites actúan sobre los insectos por contacto. Se emplea en el período de reposo vegetativo de árboles frutales provocando la caída de la corteza vieja y la destrucción de los insectos y de sus puestas de huevos. Las dosis son del 4 al 6% en los frutales de hueso y del 8 al 10% en los frutales de pepita. En dosis más bajas se utiliza para la mosca de la col y la mosca de la zanahoria. Los tratamientos con aceites son incompatibles con los azufres y sus derivados, debiendo transcurrir entre ambos tratamientos un plazo de seguridad de 20 a 30 días.

El “aceite de Neem” se puede utilizar en pulverizaciones y riegos en la dosificación de 2 ml/1 litro de agua. Sus principios activos producen desórdenes en la alimentación e interfieren en el ciclo hormonal de los insectos. Las aplicaciones siempre deben realizarse a primera hora de la mañana o al atardecer. Eficaz contra pulgón, araña roja, ácaros, mosca blanca y nematodos del suelo.

Jabón potásico: se usa especialmente en pulverizaciones para el control de pulgones, araña roja y trips. Como “mojante” para potenciar la actividad y adhesividad de los productos y como limpiador para limpiar las plantas de “negrilla” y “melaza” generada por pulgones. La dosificación como insecticida es de 5ml/1 litro de agua; como mojante 1ml/1litro de agua y como limpiador 10ml/1 litro de agua.

Bacillus Thuringensis: es una bacteria que produce una toxina que al ser ingerida por las larvas de algunos insectos, les produce primero inmovilidad y después la muerte. Existen diferentes variedades de Bacillus y cada uno de ellas produce la muerte a una especie de insectos. Los preparados a base de B. Thuringensis utiliza las toxinas y esporas de la bacteria que actúa como insecticida eficaz contra larvas de mosquitos, escarabajo de la patata, larvas de lepidópteros (orugas) en general, polilla de la cera, etc. Se aplica en pulverizaciones vía foliar en forma de polvo mojable. Su efectividad la consigue cuando la oruga está en la fase de mayor devoración de la planta. Preparados a base de Feromonas: las hembras de diferentes especies de lepidópteros (mariposas) producen sustancias odorantes para atraer a los machos. Estas sustancias han sido sintetizadas y se utilizan en trampas. Si solo colocamos un pequeño número de trampas, sirve para conocer si es necesario realizar algún tratamiento y el momento que este tratamiento es más efectivo. Si el número de trampas es elevado sirve para el control de la plaga, ya que los machos no pueden encontrar a las hembras aunque por todos lados les llega su olor.
PRODUCTOS COMPLEMENTARIOS PARA LA PREPARACIÓN DE CALDOS ANTIPARASITARIOS

Productos Neutralizantes: se incorporan a los caldos con carácter ácido (como los caldos con sulfato de Cobre) para evitar quemaduras en las plantas. Se utiliza la Cal tanto la cal “viva” (óxido de calcio) que se transforma con el agua o humedad en cal “apagada”. La cal “apagada” lentamente se va convirtiendo en Carbonato de Cal que disuelta en agua forma la “lechada de cal” con carácter antiparasitario. La cal “apagada” se puede utilizar en espolvoreo sobre la planta, potenciando su acción insecticida si se mezcla con cenizas de madera y se deja reposar unos días. Se han visto resultados favorables en el control de la Araña roja.
Productos Adherentes: la adherencia es un factor muy importante en los caldos de acción preventiva, en especial en los caldos cúpricos, (el cobre ejerce su acción fungicida al disolverse los depósitos cúpricos, impidiendo la germinación de las esporas). Se dice que un caldo es adherente cuando persiste largo tiempo sobre los órganos tratados. La adherencia es menos importante en los caldos insecticidas ya que se persigue un efecto de choque. Sin embargo también adquiere su importancia cuando tienen que actuar por ingestión. Las sustancias para aumentar la adhesividad son las siguientes: – la caseína se utiliza en la dosis de 50 gr. para 100 litros de caldo. – la leche en dosis de un litro por cada 100 litros de caldo. – la gelatina – los aceites – la melaza de caña, como adherente y neutralizante.
Productos Mojantes: la mojabilidad de un caldo permite que cada gota pueda extenderse y disgregarse naturalmente en una fina película que se unirá a la gota vecina en lugar de permanecer semiesférica, creando una capa protectora homogénea y continua, proporcionando una mayor eficacia al preparado. Los productos utilizados son: – la caseína con poco poder mojante, presentando el inconveniente de precipitar en los caldos básicos o ligeramente ácidos. – la leche, además de su carácter mojante y adherente, tiene una cierta acción fungicida. – la gelatina, forma compuestos insolubles con los compuestos metálicos, en especial con el cobre. – los jabones blanco o potásico son sustancias muy apropiadas para dar al caldo mojabilidad adecuada y permanente.
Productos Emulgentes: son sustancias que facilitan la emulsión de los aceites. Como emulgentes se pueden utilizar todos los mojantes y también sustancias pulverulentas, como la cal, el yeso, la arcilla y las harinas que favorecen la formación de emulsiones.

En nuestra próxima edición trataremos del control parasitario a través de la mal llamada “Lucha Biológica”, utilizando sus depredadores naturales, que pueden ser insectos, hongos o bacterias. Una metodología solo a utilizar en casos muy específicos y que tanta controversia cuausaron las declaraciones de Masanobu Fukuoka, muy reacio a utilizar dichos métodos por los posibles desequilibrios que podía causar en la Naturaleza.

Te esperamos.

Saludos y feliz y próspero año 2015.

Carlos Vilalta

 

PRINCIPIOS BÁSICOS DEL ECOSISTEMA NATURAL II

Volvemos de nuevo a incidir sobre aquellos principios básicos que debemos siempre observar si queremos conseguir realizar unos cultivos ecológicos y naturales. Habíamos hablado de 5 principios básicos, dos de los cuales serían de “mantener y acrecentar” la fertilidad del suelo y de mantener el suelo “protegido de la intemperie” para evitar su erosión. Ahora desvelamos los demás principios:

Las alcachofas se ponen en actividad comenzando a regar en pleno mes de Agosto, para recolectar en marzo / abril según venga el tiempo.

La humedad y la temperatura deben mantenerse estables, evitando valores extremos, utilizando coberturas del suelo.

3. Mantener la tierra húmeda el mayor tiempo posible, sin derroche de agua y sin estancamientos en épocas de tormenta.
Estando la tierra cubierta, es lógico que se mantenga la humedad por más tiempo que si estuviera al descubierto ya que el viento y el sol proceden a desecarla. La cobertura de paja u otro material rico en celulosa no solo evita la desecación del suelo, si no que la celulosa es el alimento de las bacterias del género “Azotobacter” que fijan el Nitrógeno atmosférico en la tierra y lo ponen a disposición de las plantas vivas del suelo, de nuestros árboles. Respecto a la “falsa competencia de las adventicias por la humedad en el suelo” y en cultivos de árboles y arbustos de frutales, el agrónomo francés Hallaire ha demostrado que, en cultivos de frutales y plantaciones ornamentales, un terreno mantenido limpio y sin vegetación alguna pierde tanta agua o más por evaporación que un suelo cubierto por un continuo tapiz vegetal, como por ejemplo, una pradera. Dichas adventicias mantienen el agua en sus células mientras están vivas y exudando sustancias en medio acuoso a través de sus raíces y trasladando dicha humedad al suelo. Incluso cuando la pradera parece secarse y morir, muchos sistemas radiculares siguen vivos transfiriendo una micro-humedad al suelo que sin ellas no existiría. Hoy podemos comprobarlo in situ con higrómetros electrónicos en uno y otro suelo. Y decimos que esas raíces permanecen vivas porque con las primeras lluvias de Otoño se establece enseguida la pradera con las plantas bianuales o plurianuales que han mantenido viva su rizosfera. Es como si se tratara de un milagro. Si consideramos que casi el 85% del vegetal es agua y se mantiene vivo en tiempo seco, podemos entender que el suelo también mantendrá ese grado de humedad por acción de sus raíces y que la vida microbiana se mantendrá activa el mayor tiempo posible en la tierra. De todo ello se beneficiarán nuestros árboles y arbustos. Además, si sobrevienen lluvias torrenciales, el suelo de la pradera no produce escorrentía ya que las raíces sujetan el suelo y el agua penetra a través de las galerías que los microorganismos y macro-organismos han dejado al ingerir la M.O. de las raíces muertas formando galerías de aireación. El suelo tras las lluvias no se cierra y no pierde el agua por capilaridad. Y nuestros árboles se beneficiarán de todo ello mostrando su salud y su vigor. Y todo ello sin el arado, sin apenas trabajo, dejando hacer a la Madre Naturaleza.

4. Mantener la tierra estructurada y esponjosa sin necesidad prácticamente del arado.

El excesivo laboreo está provocando la pérdida de M.O. y con ella la vida del suelo, tanto de los macro-organismos (raíces de las adventicias, mamíferos, artrópodos, moluscos y nematodos que no tienen que comer) como de los microorganismos (amebas, algas, hongos, actinomicetos y bacterias). Al ser volteado el suelo y romper su estratificación, la vida microbiana, especializada en sus diferentes estratos, sufre los estragos de ese laboreo muriendo a millares por ver alterada su condición vital. Las capas altas de la tierra, al ser sumergidas, cambian de intensidad de luz, de humedad, de temperatura y lo más importante, de aire y producen la asfixia de los microorganismos tanto por exceso como por defecto de aire.
Además, al romper la estratificación de sus capas horizontales y voltearla, sus grumos se hacen grandes y pesados quedando a la luz del sol. Nada protege al suelo y comienza a erosionarse y a romper su estructura. El suelo comienza a morir.
La Tierra, para ser cosechada, comienza a depender de unos insumos exteriores que van a aportar al suelo innumerables sales y van a mermar el bolsillo del hortelano. Y con ello, tarde o temprano, entrará en la “necesaria” utilización de fitosanitarios de síntesis y la Tierra se volverá improductiva si no recibe sus innumerables dosis químicas.
Los productos cosechados son insípidos y cargados con sustancias nocivas para la salud y el medioambiente.
No podemos dejar que esto ocurra con nuestras tierras. Es el bien más preciado que tiene el hombre y una posibilidad de demostrar que, con un apropiado tratamiento del suelo, se genera una tierra viva para nuestros descendientes y no algo muerto que solo ayudará al fracaso y al hambre del futuro.

¿Cuáles son, pues, los problemas del excesivo laboreo, sobretodo si se realiza con aperos horizontales?

• Muerte microbiana por exceso o defecto de gases atmosféricos.
• Pérdida de agua por capilaridad. Necesidad de volver al laboreo tras las lluvias cuando la tierra arcillosa se cierra.
• Clorosis húmica y férrica, al ser envueltas sus partículas con moléculas de cal en los suelos de marga (arcilla + cal). Tanto la M.O. como las partículas de hierro (el otro elemento necesario para formar el “complejo húmico – arcilloso”) han quedado estáticas, sin poder evolucionar dentro de la Red Alimentaria. Las moléculas de cal, con su ph alto, deja inertes a los elementos sin dejarles evolucionar.
• El laboreo con fresas rotativas produce “suela de labor”, impidiendo que la humedad penetre más allá de esa capa dura y en época de intensas lluvias produce un sustrato excesivamente húmedo para las raíces de nuestros árboles que pueden llegar a morir si se prolonga dicho estado en el tiempo.

Los aperos horizontales rompen la estratificación del suelo y lo pulverizan.

Los aperos horizontales rompen la estratificación del suelo y lo pulverizan.

Soluciones al excesivo laboreo

Utilicemos solo aperos verticales, como cultivadores y rejas que airean sin romper los estratos del suelo. De menos profundidad a más( labores invertidas) y proyectando las labores en el tiempo hasta el momento de la siembra o el trasplante.

* Que labren las raíces de las plantas adventicias, muchas de las cuales se suceden anualmente naciendo y muriendo, dejando galerías abiertas en la tierra por donde penetra el aire y el agua, mullendo el suelo y manteniéndolo esponjoso.
Que labren los microorganismos del suelo, estructurándolo a través del humus microbiano, la rizosfera de las raíces y las micorrizas de los hongos que ayudan a formar grumos a través de las hifas fúngicas.
Que labren los macro-organismos y animales de las praderas, mamíferos, artrópodos y nematodos que con sus galerías airean el suelo y permiten el intercambio gaseoso con la atmósfera (oxígeno y CO2).

Árboles, arbustos y herbazal crean el ecosistema equilibrado.

Árboles, arbustos y herbazal crean el ecosistema equilibrado.

5. Mantener la salud de la Tierra y la de nuestros cultivos.

A través de la mayor biodiversidad en la flora y fauna edáfica y sin necesidad de utilizar fitosanitarios de síntesis. ¿por qué afirmamos que la Pradera es suficiente para mantener la fertilidad de la Tierra y la salud de nuestros cultivos? ¿por qué afirmamos que en el transcurso de los años nuestra tierra no necesitará productos fitosanitarios de síntesis para combatir enfermedades y plagas? Sigue leyendo