PERMACULTURA XV LA PRÁCTICA DE LOS CULTIVOS EXTENSIVOS Masanobu Fukuoka

LOS CULTIVOS EXTENSIVOS DE CEREALES Y LEGUMINOSAS

  1. Cultivando con paja: Esparcir paja sobre el suelo puede parecer poco importante, pero es fundamental en el método que M. Fukuoka expone para cultivar cereales, leguminosas, oleaginosas y otros cultivos extensivos. Esta práctica está relacionada con todo: con la fertilidad del suelo, la germinación de las semillas, el crecimiento de las adventicias, la conservación de la humedad del suelo y el poder mantener alejados a los gorriones y a otras aves de la semilla antes de su germinación.                                                                                                                    Los diferentes ensayos en Centros Agrícolas del Japón han determinado que la paja esparcida sin trocear, la paja entera, da mejores resultados, pero debe de ser esparcida en todas direcciones, no de forma ordenada, igual como si los tallos hubiesen caído de forma natural. Toda la paja y envolturas de los granos que se obtengan después de la trilla, debe ser devuelta a los campos de cultivo”. Esparcir la paja sobre los campos mantiene su estructura y enriquece el suelo, por lo que no se hace necesario el abonado si se devuelve, año tras año, todo lo que se ha producido en el campo, excepto el propio grano o fruto cosechado.                             Esto nos lleva a que no es necesario preparar Compost, es decir, utilizar todo el trabajo necesario para constituir el montón. No quiere decir que el Compost no es necesario para la agricultura natural extensiva, pero si se deja la paja sobre la superficie del suelo en primavera o en otoño y se cubre con una ligera capa de gallinaza u otro fertilizante nitrogenado de pato, conejo, cabra, etc., en seis meses estará totalmente descompuesta, uniéndose a ello el beneficio de los “productos transitorios” del compostaje en superficie.                                                                                                                      La germinación de las semillas se ve favorecida por la cobertura de paja, ya que crea un microclima con humedad estable y una cama de germinación apropiada.  También ayuda a mantener bajo control a las hierbas y a los pájaros.                        No obstante, la siembra a voleo sobre campos de paja y tierras sin laboreo tiene problemas, a veces con la podredumbre de la semilla, a veces con los pequeños animales, tales como ratones, caracoles y babosas, topos, grillos y hormigas que se comen o esconden las semillas. Una capa de arcilla recubriendo las semillas, resuelve este problema.
  2. Recubriendo las semillas con bolitas de arcilla. El método más sencillo consiste en:                                                                                                                                  1. mezclar las semillas con una cantidad de 5 a 10 veces mayor de arcilla o tierra roja, bien triturada y agua, amasando el conjunto hasta su endurecimiento por compresión. 2. Pasar la mezcla amasada a través de un cedazo o criba metálica de unos 12 mm aproximadamente y dejar secar durante unas horas (de 6 a 12 horas según la estación del año). 3. Dar forma a la mezcla arcillosa haciendo bolas de un centímetro de diámetro, rodando fragmentos de tamaño adecuado entre las manos. Puede haber varias semillas por bolita (4 ó 5) pero puede ser lo ideal para una siembra de Abono verde o para reforestar un bosque, conteniendo semillas de árboles y arbustos del ecosistema que queremos crear.                                             Para preparar bolitas de “una sola semilla”, se procede de la siguiente manera:      1. se humedecen durante unas horas las semillas. 2. Se espolvorea con arcilla bien machacada o cribada mientras se añade agua nebulizada sobre la mezcla con un pulverizador. 3. Al mismo tiempo se imprime al recipiente movimiento oscilatorio y circular. 4. Las semillas van quedando recubiertas con arcilla y aumentando de tamaño en capas superpuestas hasta que quedan bien recubiertas dependiendo del tipo y diámetro de las semillas originales. Con el método manual, se pueden realizar las suficientes bolitas en un día para sembrar una hectárea de cereales.                                                                                                                    Nosotros, en la Granja Escuela La Ilusión de Finestrat, hacíamos las bolitas de arcilla con hormigonera ya que, para comenzar a constituir praderas naturales y estructurar y fertilizar nuestro suelo erosionado allá por los años 90, necesitábamos fabricar gran número de ellas. Para lo cual, compramos una pequeña hormigonera eléctrica y comenzamos quitando las dos pequeñas palas o astas interiores del bombo para amasar el hormigón, ya que vimos que se arremolinaban muchas de ellas en esas zonas.                                                                                                                              Poníamos las semillas en agua durante dos o tres horas solamente, para evitar su pre-germinación y las íbamos introduciendo en el bombo de la hormigonera en pequeñas cantidades. A medida que daban vueltas, introducíamos con una pala tierra cribada del terreno que contiene mucha arcilla y cal (marga) espolvoreándola en el interior del bombo y pulverizando agua en pequeñas cantidades para evitar que las bolitas se pegasen entre ellas. Poco a poco el diámetro de las bolitas de arcilla crecía y cuando tenían aproximadamente un cm. de diámetro las sacábamos y las poníamos a secar a la sombra para que no se agrietaran. De esta manera, comenzamos a sembrar abono verde con multitud de semillas de leguminosas, cereales y crucíferas, la combinación perfecta para un abono equilibrado que el suelo acogerá  en beneficio de la proliferación de diversos microorganismos beneficiosos y de la estructuración del suelo.                                                                                                                               El hacinamiento del tiempo: En la práctica, la siembra directa de cereales sin laboreo conlleva su forma de hacerlo, combinando cultivos vivos intermedios de acolchado, entre las siembras de Otoño y las de Primavera.                                                                                                                   “Comencé a estudiar la siembra directa cuando comprendí que todas las plantas, en la Naturaleza, se siembran solas, directamente sobre el suelo”. ..“Los cereales modernos cultivados han sido mejorados genéticamente durante siglos. Ya no son naturales y nunca podrán regresar a la Naturaleza ya que estas plantas requieren alguna forma de protección y cuidado humanos”. (M. Fukuoka, La Senda natural del cultivo, Terapión, 1985).                                                                                                                             Sin embargo, durante años, Fukuoka trató de buscar las especies y variedades más antiguas y mejor adaptadas a su clima y a través de una siembra intermedia de cobertura de leguminosas, consiguió cama y protección suficiente para que el cereal germinara en su mejor momento llevado por el clima y por el suelo en su dinámica salvaje.                                                                                                                             Años más tarde, consiguió el cultivo de la Plantación principal y otra plantación secundaria de cara al invierno a través de una siembra directa y simultánea de los tres cultivos del año: primero sembrando leguminosas (siembra de cobertura y abonado del suelo), segundo la siembra de los cereales de invierno  y de verano simultáneamente.                                                                                                                               Comenzaremos, por vez primera, en Otoño con la siega de las praderas establecidas o Abonos verdes del suelo. Un mes más tarde, dependiendo de la temperatura y lluvias de ese año, y una vez los residuos se hayan pre-humificado directamente en el suelo, procederemos y solo por esta vez, a un laboreo superficial con rejas o cultivador, agregando un poco de M.O., compost o estiércol fermentado y sembraremos a voleo al menos el cereal de otoño y una leguminosa como Alfalfa Silvestre o Trébol de invierno como cobertura y fertilizante para el cereal. Antes de ser cosechado el cereal de invierno, se sembrará el cereal de primavera sobre los anteriores cultivos, cosechándose el primer cultivo y devolviendo la paja y los residuos de las leguminosas al suelo que hará de cama y cobertura para el cereal de Primavera-verano.                                                               A veces, si tenemos muchas hormigas o el clima viene seco, envolveremos las semillas de primavera en bolitas de arcilla para que, después de una lluvia y aprovechando la sinergia climática y la del lugar, germinen el siguiente cultivo en su momento apropiado y con el impulso que la Naturaleza le está otorgando.                                                                                                                                    Aquí os muestro unos esquemas del cultivo de Granos y Legumbres sin labrar la tierra y comenzando a utilizar dicho sistema por primera vez:Es un Sistema de cultivo que nos permitirá mejorar el suelo con los años, incrementándose la fertilidad y la buena estructura y con el tiempo, nuestros cultivos extensivos serán más productivos y más limpios, con menos adventicias y con una buena cama para nuestras siembras posteriores.                                                         Podemos y debemos alternar cultivos de cereales, con leguminosas y oleaginosas (soja, colza, cártamo, ricino, girasol, sésamo, etc.) a fin de crear una buena rotación en nuestros Cultivos extensivos, para que la tierra no se resienta, que la producción sea cada vez mayor y que se desarrolle libre de plagas y enfermedades.

    Otro esquema básico que nos puede servir para guiarnos en la práctica de este Sistema de cultivo sin laboreo:

    “Probablemente no hay método más fácil y más simple para cultivar cereales, legumbres y girasol. Implica poco más que sembrar a voleo y esparcir la paja, pero he necesitado cerca de 30 años para alcanzar esa simplicidad” (La Revolución de una Brizna de Paja, Masanobu Fukuoka, 1978).

    Hasta la próxima entrega. Cordiales saludos de Carlos Vilalta

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