PERMACULTURA XII Recursos procedentes de los desechos. Sistemas agrícolas extensivos.

RECURSOS PROCEDENTES DE LOS DESECHOS DE LA CASA O CENTRO DE TRABAJO

La energía exterior fluye por todas partes, solo hay que "atraparla".

La energía exterior fluye por todas partes, solo hay que “atraparla”.

Los “productos de desecho” son vistos frecuentemente más como un problema que como un recurso importante. Estos recursos proceden del agua de lavados, aguas residuales de Wc, residuos de comida, agrícolas y ganaderos, papel y cartón, vidrio, metal y plástico. Los productos más importantes son las aguas procedentes de lavabos y duchas de casa que se tratan de modo diferente a las aguas residuales. En las estaciones o tierras secas, donde el agua es muy importante, el agua procedente de lavabos y duchas se desvía hacia una “trampa de grasa” y desde allí es usada para regar el jardín o los frutales más cercanos. El agua de los lavabos puede ser usada para llenar las cisternas de los sanitarios cumpliendo así una doble tarea. Tenemos que tener cuidado en usar solo detergentes y jabones ecológicos o biodegradables 100% para evitar acumulación de sales en nuestros suelos tan perjudiciales para las plantas. Además, toda el agua del techo es desviada a través de tubos y canaletas metálicas a tanques de almacenamiento para su uso posterior.
El alcantarillado de sanitarios y aguas grises deben ser conducidos a una fosa séptica o generador de metano para encender nuestras cocinas de gas o deben dirigirse a la zona de Compost para que ayuden a fermentar nuestros residuos orgánicos y agrícolas y aporten Nitrógeno en cantidad suficiente para todo el Carbono que tenemos en forma de restos de poda, ramas y pajas.
Los desechos alimenticios son dados a nuestros animales domésticos y sus desechos en forma de estiércoles se usan en el jardín o la huerta y siempre en superficie para su pre-humificación. Más tarde los podremos incorporar superficialmente al suelo. Las basuras orgánicas de la cocina, como contienen mucha humedad, es necesario que se pre-humifiquen al sol y al aire para su buena fermentación posterior en el compost.
La paja y las ramas procedentes de cultivos extensivos de cereales y frutales son muy útiles para estructurar el suelo por su alto contenido en lignina y deben extenderse en superficie para cubrir el suelo, cumpliendo infinidad de funciones en el sistema que ya conocemos como creadores de “humus estable, H.E.” diferente al Humus fácilmente degradable, H.F.D. en verde, que contiene otros elementos más inestables y sirven para solubilizar los minerales del suelo mientras crece el cultivo. Por todo ello, hay que considerarlos recursos importantes para nuestro diseño permacultural.

SISTEMAS AGRÍCOLAS EXTENSIVOS EN PERMACULTURA.
LA LLAMADA AGRICULTURA “NATURAL” O DEL “DEJAR HACER”

Masanobu Fukuoka, padre de la Permacultura

Masanobu Fukuoka, padre de la Permacultura

El movimiento del “No hacer-nada” o del “Dejar hacer”. Dr. Masanobu Fukuoka.
La Era de la expansión agresiva en nuestra cultura materialista, en forma de recursos naturales agotados y crisis alimentaria, ha tocado a su fin y ha llegado una nueva Era del “no hacer-nada”. “El hombre debe apresurarse a establecer una nueva forma de vida y una cultura espiritual fundada en la comunión con la Naturaleza. No puede gobernar por encima de Ella y lo único que puede y debe hacer es servirla viviendo en consonancia con las leyes naturales”. Fukuoka cree que la Agricultura Natural procede de la salud espiritual del individuo y considera que sanar la Tierra y purificar el espíritu humano son un mismo proceso y propone un tipo de vida y de una agricultura por medio de las cuales conseguir ese proceso. Su gran contribución es demostrar que el proceso diario de establecer la salud espiritual puede traer una transformación práctica y beneficiosa para el mundo. Para llegar a alcanzar una Humanidad y una Sociedad justa fundada en la “no acción”, el hombre debe mirar atrás para ver todo lo que ha realizado y desembarazarse, una a una, de las falsas visiones y conceptos que le impregnan y saturan para vivir en Sociedad. Eso es lo que significa el movimiento del “no hacer-nada”, a través del Cultivo Natural, que es mucho más que una simple revolución en las técnicas agrícolas. Es la fundación práctica de un movimiento espiritual, de una revolución para cambiar la forma de vivir de los Seres Humanos.
La llamada “Agricultura Natural” o agricultura del “dejar hacer”, fue desarrollada por Masanobu Fukuoka, con el Diseño de cultivos extensivos cerealistas, de leguminosas, de oleaginosas y de Bosques alimenticios y su integración o no con los animales de granja e incluso salvajes.
El rendimiento solo está limitado por la imaginación, todo es cíclico y los cultivos se transforman permaneciendo en el tiempo. Los cultivos perennes, en su desarrollo y propagación, son los ideales por sus bajos niveles de mantenimiento y de aportes orgánicos.
No hay un comienzo y un final. Los cultivos se suceden en un “hacinamiento en el Tiempo”, solapándose en la siembra, generando M.O. que se acumula, acelerando la proliferación de micro-fauna que vive de la M.O. y de su transformación energética en favor y en beneficio del siguiente cultivo que ya está creciendo.
A este sistema se le ha llamado “Agricultura Natural”, lejos de la “Agricultura ecológica” que, aunque muy cercana a las Leyes Naturales, requiere demasiado trabajo para el agricultor, mucho gasto energético y la dependencia de insumos interiores y exteriores. Además, participa de la Red Comercial de Distribución habilitada para la Agricultura Científica, por lo que participa también de sus grandes errores de empaquetado y movilidad de los productos. Un derroche que viene implantado en nuestro pequeño cerebro del Neolítico, que no ha sabido avanzar y evolucionar en el tiempo por algunas de las causas que voy a exponerte seguidamente:
El cultivo orgánico, que trajo consigo el problema de la polución a través de estiércoles y purines que aportaban Nitrógeno, solo ha servido como recurso provisional y transitorio, como un breve respiro. En esencia, es una refundición del cultivo tradicional del pasado, basado en el uso de “animales” que hoy, solo bajo estrictos diseños de energía, son adecuados y necesarios para el cultivo productivo de las plantas que componen nuestra alimentación. Además, se siguen haciendo monocultivos de especies de hortalizas solo para comodidad y beneficio a corto plazo del agricultor y se sigue con el laboreo excesivo de suelos, cuando la mayoría de las veces es innecesario y perjudicial para la fertilidad del suelo. Debido a que la carne es uno de los productos alimenticios más usuales en la tradición culinaria de los pueblos (ya que venimos de “cazadores, recolectores), la Agricultura está dominada por la explotación ganadera y el sustento del ganado está destruyendo la ecología de las praderas naturales, haciendo desaparecer especies y devastando la vida del campo.
Además, el cultivo con ayuda de caballos o bueyes requiere un gasto de energía por unidad de alimento producido que es 50 veces más que el realizado con el Cultivo Natural: En cierta época, la gente creyó que utilizando caballos y bueyes aligerarían el trabajo humano. Pero, contrariamente a lo esperado, nuestra dependencia de esos grandes animales ha creado desventaja para nosotros. Los granjeros harían mejor de utilizar cerdos y cabras para arar y remover la tierra. De hecho, lo que deberían hacer es dejar que el terreno fuera “trabajado” con animales pequeños, como gallinas, conejos, patos, ratones y topos y sin olvidar los macro-organismos como las raíces de las plantas, los mamíferos, artrópodos, moluscos y nematodos que viven en el suelo. Los animales grandes solo parecen ser útiles cuando uno tiene prisa en dejar terminada la tarea. No hay que olvidar que el caballo o animal grande consume, anualmente, más de tres mil m2 de pasto para ser alimentado y que con esa superficie puesta en cultivo extensivo de cereales o leguminosas, más de 50 personas podrían alimentarse a lo largo de todo el año si hicieran un uso completo de las fuerzas de la Naturaleza. El aumento de la ganadería ha cobrado su tributo a los hombres. La pobreza de los granjeros de la India radica en que han criado gran número de vacas y elefantes que consumen todos los pastos, sin más provecho inmediato que el de secar y quemar luego sus excrementos como combustible. Tales prácticas han agotado la depauperada fertilidad de sus terrenos y reducido la productividad de su país. Los campesinos del Japón se empobrecieron al tener que atender a su ganado con las calorías que ellos mismos necesitaban. La explotación ganadera de hoy, sigue la misma escuela de estupidez que la explotación piscícola que necesita más unidades energéticas que las unidades que produce.
La gente tiene que trabajar diez veces más duro para comer carne que para comer cereal y cinco veces más si, además, quieren comer huevos y leche. Por lo tanto, el cultivo con el concurso de animales mayores incrementa mucho el trabajo humano.

El cultivo “mecanizado” es aún peor:
En lugar de reducir el trabajo del granjero, la mecanización le hace esclavo de su equipamiento de aperos agrícolas. Para el granjero, la maquinaria es el “mayor de los animales”, dependiente de petróleo externo y un artículo de “consumo”, más que un “valor capital”. A primera vista, la agricultura mecanizada parece incrementar la productividad por trabajador y aumentar así los ingresos. Pero, contrariamente a lo esperado, si echamos un vistazo a la “eficiencia” en la utilización del terreno y al consumo de energía, la agricultura mecanizada no es viable económicamente y un método extremadamente destructivo de los cultivos. Su uso solo parece razonable en el contexto de nuestro sistema económico, basado en la competencia industrial y en la baja productividad que empuja al granjero a tratar de hacer operaciones a gran escala que requieren mecanización cada vez más grande y sofisticada y a la compra de insumos en forma de Fitosanitarios de síntesis (insecticidas, fungicidas, herbicidas), equipos de riego, compra de colonias de insectos polinizadores o para “lucha biológica”, etc. que hipotecan el futuro del granjero y de toda su familia. Esto es lo que conlleva la Agricultura Científica Moderna, habiendo también creado confusión sobre la alimentación y sobre los cultivos que son manejados a capricho del consumidor que no entiende de épocas naturales de producción ni de una dieta natural alimenticia. Esta destrucción de la Naturaleza ha debilitado al Hombre y ha puesto al Mundo en desorden.
La mecanización agrícola, ¿ha incrementado en realidad la productividad de los campos y ha hecho las cosas más fáciles para el agricultor?
Muchas veces adquirimos maquinaria demasiado potente para nuestras pequeñas parcelas y aunque estas máquinas pueden hacer más fácil el trabajo a corto plazo, la renta de las cosechas se debilita. Por otra parte, los impuestos no disminuyen y los costos de la mecanización siguen aumentando a pasos agigantados. Así están las cosas para los granjeros.
Tal vez el político o el simple consumidor crea que el necesitar menor número de jornaleros para la producción agrícola sea indicativo de progreso. Sin embargo, para el agricultor es una tragedia, una absurda equivocación. Por cada tractorista, ¿Cuántos agricultores han tenido que abandonar las tierras y se ven forzados a trabajar en fábricas de “aperos de labranza y fertilizantes” que no habrían sido necesarios si hubieran utilizado el Cultivo Natural?
La maquinaria, los fertilizantes artificiales y los pesticidas químicos han alejado de la Naturaleza al agricultor.
“La razón de que las técnicas mejoradas por el hombre parecen necesarias, es que el equilibrio natural ha sido alterado tan gravemente de antemano por esas mismas técnicas, que la Tierra se ha hecho dependiente de ellas”. (M. Fukuoka, La Senda natural del cultivo, 1985).

Cultivo cerealista sin laboreo

Cultivo cerealista sin laboreo

La Ciencia continúa en un desconcierto inacabable.
Con el desarrollo de la “Ingeniería Genética” el hombre ha adquirido la habilidad de poder alterar la vida a su antojo, auto-designándose como Vicario del Sumo Hacedor, habiéndose apoderado de una “varita mágica o de un báculo de hechicero”. Sería fácil crear variedades gigantes de arroz o trigo, los árboles serían cruzados con bambúes y las berenjenas crecerían en plantas sarmentosas de pepinos. Incluso sería posible madurar tomates en árboles productivos. Transfiriendo genes de leguminosas a otras especies, los científicos producirían tomates provistos de “rizobium” capaces de fijar nitrógeno atmosférico, no necesitando abonos nitrogenados para su cultivo.
La ingeniería genética también se aplicaría a los insectos, creándose híbridos de mosca y abeja, o entre mariposas y libélulas, por lo que no seríamos capaces de distinguir si dichos “insectos” son beneficiosos o perjudiciales para el ecosistema. Lo peor ha venido con una práctica que trata de unir dos reinos diferentes, el vegetal y el animal, Organismos Genéticamente Modificados que crean plantas monstruosas que dicen estar inmunizadas contra sus depredadores naturales pero que solo producen caos y contaminación en todo el ecosistema. Los “transgénicos” son, hoy en día, el mayor foco de contaminación genética, una contaminación imparable y que no se conocen sus graves consecuencias ambientales y para la salud del Ser Humano. ¿no debería regir la regla universal de “precaución”? Los científicos son los responsables directos de esta triste situación.
“Todo es engaño, alucinación, ilusión arbitraria, creada por el falso razonamiento humano en el mundo de la Relatividad”.
Regresando a las fuentes.
Fukuoka, en su libro “La revolución de una brizna de paja” escribió: “la Humanidad no sabe nada, dirigida por la Ciencia que cree saberlo todo, el Mundo se está moviendo con tan furiosa energía en la dirección opuesta, que puede parecer que con la Agricultura Natural regresamos a tiempos primitivos”. Pero hace tan solo mil años se practicaba en Japón la Agricultura sin arar la tierra y no fue hasta hace 300/400 años que se introdujo el laboreo superficial. Con la civilización occidental llegó la agricultura del laboreo profundo. Cultivar un campo sin labrarlo puede parecer un regreso a la agricultura primitiva, pero a lo largo de los años, este método ha demostrado, en laboratorios de universidades y centros de experimentación agrícola, ser el más simple, eficiente y actual de todos los métodos conocidos.
Entonces, ¿por qué la Agricultura Natural no se ha extendido?
Fukuoka piensa que, una de las razones fundamentales es que, el Mundo se ha especializado tanto, que es difícil para la gente comprender algo en su totalidad. “La especialización no deja ver y comprender el Todo del que procede”, dando una visión parcial de las cosas. Cuando los especialistas en varias materias se reúnen y observan, por ejemplo, un tallo de arroz, el especialista en fitopatología solo ve los daños causados por los insectos y el especialista en nutrición vegetal solamente ve el vigor de la planta. Esto es inevitable tal y como están las cosas ahora. “Los científicos creen que pueden entender la Naturaleza, pero yo creo que el entendimiento de la Naturaleza escapa a la inteligencia humana”, dice Fukuoka. La ironía es que “la Ciencia ha servido solamente para mostrar cuán pequeño es el conocimiento humano”.
¿Cómo debería ser comprendida la Naturaleza?
Mirando la Naturaleza como conjunto. Examinando las partes, nunca se capta el aspecto completo. No debemos mirar las cosas en términos relativos: para cultivar de forma natural debe uno poner en duda y rechazar el pensamiento científico, el cual está fundado en una visión relativa de las cosas, pues las cosas son grandes o pequeñas, muertas o vivas, crecientes o decrecientes. Pero esta visión está basada en nociones de tiempo y espacio que no es más que una cuestión de conveniencia. En el mundo natural, que trasciende tiempo y espacio, no hay grande ni pequeño, ni vida ni muerte, ni conflicto ni contradicción de pares opuestos: derecha e izquierda, rápido y lento, fuerte y débil. Con una visión científica, estrecha de miras, el desarrollo parece ser mejor o peor y el rendimiento grande o pequeño, pero la cantidad de luz solar que llega a la Tierra sigue siendo constante y los niveles de Oxígeno y de Dióxido de Carbono permanecen en la Atmósfera. Siendo así, ¿por qué vemos, a pesar de todo, diferencias en desarrollos y rendimientos? La falta es usualmente humana. El Hombre destruye la presunta inmutabilidad y la estabilidad de la Naturaleza.
En fin, no me quiero extender demasiado en estos temas, pero quería que comprendieseis la magnitud de esta filosofía del “dejar hacer”, mirando desde una perspectiva que trasciende al espacio y al tiempo, sin dejarse confundir por las circunstancias actuales y liberándose de ansias y deseos. El mejor plan… es “ningún plan”. La Naturaleza es perfecta y por eso, el Hombre no tendría necesidad de hacer nada. Pero para el Hombre, la Naturaleza parece imperfecta y plagada de contradicciones. “Abandonados a sí mismos, los cultivos enferman, se infestan de insectos, a los que sirven de alojamiento, y se marchitan. Pero esto solo se produce cuando la Naturaleza ha sido desbaratada, cuando el Hombre se ha puesto a jugar con Ella. Si se lleva a la Naturaleza a un estado innatural, es lógico e inevitable que se la esté invitando a fallar, conduciéndola no solo a la imperfección, si no a la catástrofe”.
Solo el Cultivo Natural estará presente en el Futuro de la Humanidad. Solo el Cultivo Natural es el único futuro para el Hombre.

En la próxima edición hablaremos sobre el  “Inicio de una Granja: los cuatro principios del cultivo natural”.

Hasta entonces, saludos desde la Marina Baixa en Alicante, España.

Carlos Vilalta

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s