PERMACULTURA IX Los suelos en Permacultura

Saludos:

En la publicación anterior hablábamos del clima y microclima de nuestra región que condicionaba la variabilidad de los cultivos y la “naturalización” de otras especies  foráneas que pudieran cultivarse. El control de los vientos, a través de la vegetación, es el método más efectivo y usado en Permacultura, ya que, junto a la orientación del bancal, la fertilidad y el Ph del suelo,  determinarán la implantación y el desarrollo de las especies.

Diapositiva1Hoy, vamos a hablar de los Suelos, que al contrario del clima, no son considerados como un factor limitante severo. Siempre se pueden mejorar.

LOS SUELOS EN PERMACULTURA

En permacultura los suelos no son considerados como un factor limitante severo, ya que pueden ser mejorados y reacondicionados para nuestros propósitos. Utilicemos los mejores suelos existentes para ubicar, en la zona I, los huertos y ahorraremos uno o dos años de trabajo. No existe suelo que no tenga un valor para nosotros, ubicando los establos en suelos erosionados o pobres. Los árboles, como los almendros y olivos crecen en tierras calizas, rocosas y arcillosas con poco suelo, las moreras crecen en sitios de poco drenaje y encinas, pinos, nogales, algarrobos, ficus, pimenteros, acer, plataneros de sombra, magnolios, melias o cinamomos, cipreses y abetos reacondicionan los suelos, creando ambientes más favorables para otras especies que completen, algún día, nuestro ecosistema natural.                                                                                                                                  También los arbustos y praderas tienen que estar presentes en la creación de suelos. Pronto el suelo cobrará vida propia para ayudarnos a implementar nuestro diseño permacultural.
El mayor esfuerzo estará dirigido hacia el Huerto hortícola, el gallinero y corrales pequeños y el Huerto Frutal. Las áreas más lejanas recibirán menor atención, como las zonas de bosque y maderas de leña, las colmenas y los animales mayores, porcinos, caprunos, vacunos y caballar.
La tierra desnuda es suelo degradado y ocurre solo en los sitios donde la gente y los animales introducidos han interferido con el balance ecológico natural. El suelo despejado y limpio de maleza es fácilmente dañado por el sol, la lluvia y el viento y si este suelo es cultivado después, se destruyen sus procesos vitales y pierde su fertilidad natural.

Los tres tratamientos fundamentales en permacultura para minimizar la pérdida del suelo y que a la vez, aireen y añadan nutrientes para recuperar y mantener su fertilidad natural son:
Forestación, estableciendo bosques completos (árboles mayores, árboles menores, arbustos y pradera).
El laboreo menos posible, usando aperos que no volteen y rompan la estratificación del suelo, como rejas y cultivadores.
Fomentar las formas de vida, especialmente lombrices e insectos para el suelo a través de compost o mulch.
Un buen suelo se distingue por un nivel adecuado de humedad, oxígeno, nutrientes y materia orgánica (M.O.). Los suelos se forman y se nutren por el proceso cíclico de las raíces de las plantas y por la caída de las hojas, frutos y otros desechos del suelo. Ahí comienza la vida.

Los pasos para su rehabilitación incluyen:
La prevención de la erosión a través de las coberturas o acolchados, la reforestación de áreas en pendiente o inclinadas y el control del flujo del agua sobre la tierra con el uso de zanjas de infiltración y balsas de reserva.
Añadir M.O. al suelo sea a través de praderas, abonos verdes y desechos orgánicos lo más diversos posibles (triturado de las podas, hojas y ramas, paja, compost, etc.).
Aflojar la tierra compactada y proveer aire al suelo a través del uso de la horca de doble mango, así como de aperos de labranza que arañen su superficie sin voltearla, como el “cultivador”.
Modificar su pH, usando en nuestros suelos alcalinos fosfatos y orinas para proporcionar la potasa necesaria (la ceniza contiene mucha potasa, pero hay que aplicarla solo en superficie y en poca cantidad para evitar que se resienta la vida microbiana del suelo). El uso de hueso , sangre y estiércol ayudan a neutralizar el pH. También, y para comenzar es importante, se recomienda sembrar plantas aptas para un pH específico, el del lugar, para constituir lo más rápidamente el ecosistema por ser las más adaptadas. A medida que por la acción de la M.O. vaya cambiando el pH, podremos sembrar plantas menos adaptadas pero en número muy inferior a las autóctonas o naturalizadas.
 A veces, si notamos irregularidades o cansancio en los cultivos, debemos corregir las deficiencias de nutrientes con minerales orgánicos (manganeso, fósforo, potasio), estiércol de animales y abonos verdes.
En general, los suelos pueden ser creados o rehabilitados por los siguientes métodos:
Manejo de plantas y animales que, como hemos visto, nos proveen de energía para aplicarla allí donde se necesita, creando vínculos entre los demás elementos.
Condicionamiento mecánico solo en “amplia escala”, aunque conocemos sistemas para el cultivo extensivo de cereal, de leguminosa y oleaginosas que no requieren laboreo, como Masanobu Fukuoka ha experimentado durante tantos años con resultados convincentes y con un gran valor estratégico para evitar el hambre en el Mundo.
La creación de suelos de huerto a través de la siembra o plantación de biodiversidad que crea un ecosistema a través de la “Sinergia” de las diferentes especies y que sacó a la luz Emilia Hazelip, catalana y afincada en los Pirineos, basándose en los principios de la Agricultura Natural que Fukuoka gestionó.

Vamos a estudiar, de momento, solo el primer apartado para aprender el manejo de Plantas y animales domésticos.
El manejo de la ganadería mayor (porcina, cabruna, vacuna y caballar) así como otros animales grandes domésticos, requiere minimizar la compactación del suelo y el sobrepastoreo a través del cultivo de plantas de raíces profundas para romper y airear el sustrato. En las tierras erosionadas severamente, la introducción de ganadería tiene que ser excluida totalmente. Algunos ganaderos introducen lombrices en sus potreros y realizan cultivos de cobertura de abonos verdes para proteger los suelos después de la cosecha principal. Son siembras de leguminosas, gramíneas y otras plantas de mucha clorofila para mejorar el suelo, que ya vimos en el Curso de Horticultura y que te invito a repasarlo si no lo tienes claro.

Corral de porcinos dividido en diferentes zonas de cultivo y frutales para el autoconsumo.

Corral de porcinos dividido en diferentes zonas de cultivo y frutales para el autoconsumo.

El manejo de animales menores (conejos, patos, palomas, pollos y gallinas ponedoras, etc.) requiere otros condicionantes del suelo, además de crear corrales, fijos o móviles, para un mejor y más fácil manejo. Diversas áreas con cultivos diferentes posibilitarán un uso alterno que no fatigue al suelo, que no se rompa en demasía las yemas de la plantación y evite su erosión. Zonas de arenas y gravas que aporten minerales y posibiliten la limpieza de parásitos en su plumaje y un lavado en seco, son esenciales para estos animales. Pero veamos algunos ejemplos gráficos:

Un ejemplo de  gallinero para aprovechar los frutos maduros del bosque de frutales. El suelo se mantendrá limpio y el corral alimentado.

Un ejemplo de gallinero para aprovechar los frutos maduros del bosque de frutales. El suelo se mantendrá limpio y el corral alimentado.

Antes de terminar por hoy, una observación respecto a los suelos de tierras secas:
La mayor característica de los suelos áridos es su elevado pH de entre 7.0 – 9.5 y se debe a la evaporación del calcio, magnesio o sales alcalinas (carbonatos) del suelo. Por lo que con toda seguridad, los “elementos traza” (minerales como el zinc, el cobre o el hierro) están poco disponibles, de manera que los síntomas de deficiencia aparecen en las plantas, animales domésticos y el hombre. En las tierras secas y resquebrajadas, la M.O. y el humus del suelo puede descomponerse rápidamente y transformarse en Nitratos con el calor y el agua de riego, dando como resultado dosis letales a las plantas que están germinando y creciendo. Podemos evitar dicha sequedad y resquebrajamiento cubriendo el suelo con acolchados vegetales y aportando una temperatura más estable al suelo, sin valores pico. En suelos donde las arcillas son muy compactas y pegajosas, añadiremos yeso natural o arena lavada de rio para que el agua penetre mejor en los suelos arcillosos.

En la próxima publicación trataremos un tema sumamente importante: el tratamiento del agua en Permacultura.

Cordiales saludos de Carlos Vilalta

Ilustraciones de Andrew Jeeves, Janet Mollison,Graham Burnett y Borkowski.

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