INICIANDO UNA GRANJA NATURAL II La Teoría del Cultivo por Masanobu Fukuoka

En la edición anterior veíamos los 4 principios de la Agricultura Natural formulados por el Doctor Fukuoka:

1. NO LABOREO. Arar arruina el suelo. La tierra trabaja por sí misma.

2.  NO FERTILIZANTES. Las cosechas dependen de la salud del terreno. Los fertilizantes no son realmente necesarios. Echemos un vistazo a la Naturaleza.

3.  NO ESCARDAR. ¿qué es una mala hierba o adventicia? Una alfombra de hierba es beneficiosa. Solo escardar donde es necesario.

4.  NO PESTICIDAS. No existen plagas de insectos. La polución viene de nuestros pesticidas. A propósito del control de plagas y enfermedades…

Fukuoka sigue diciendo en su libro “La Senda Natural del Cultivo”:

Muchos se tranquilizan pensando que el uso de “benéficos depredadores” para controlar las plagas de insectos, es un método biológico de control sin repercusiones dañinas para el Medio Ambiente. Pero aquel que comprenda la cadena de hechos que une al mundo de los organismos vivientes, no puede decir qué organismos son depredadores benéficos o cuales son dañinos en un futuro próximo, convirtiéndose ellos mismos en otra plaga y esta vez sin mayor control ya que pueden pertenecer a otro ecosistema diferente. Todo lo que el Hombre logra es la destrucción del Orden Natural. Y aunque parezca que está protegiendo a los depredadores naturales y matando a las pestes, no hay forma de saber hasta qué punto las pestes puedan resultar beneficiosas y los depredadores dañinos. Muchos insectos que son inofensivos en un sentido directo, son dañinos indirectamente. Y cuando las cosas se ponen aún más complicadas, como cuando un insecto benéfico se alimenta de una plaga que mata a otro insecto benéfico que, a su vez, se alimenta de otra plaga, etc.,   es inútil buscar distinciones claras y nítidas entre ellos y aplicar pesticidas “selectivos”.

Polución por nuevos pesticidas.

Para evitar dicha polución, se espera el desarrollo de nuevos pesticidas por la Ciencia que entre otras consideraciones:

  1. No tengan efectos adversos sobre las células animales y actúen por inhibición de enzimas específicos de los correspondientes insectos, microorganismos, gérmenes patógenos, plantas o lo que sea.
  2. Sean degradables por la acción de la luz solar y de los microorganismos y que no polucionen, ni dejen residuos en el Ecosistema.

Los antibióticos “Blasticidina S. y Kasugamicina” son nuevos pesticidas que dicen cumplir con las condiciones anteriores y que han sido utilizados ampliamente, como medida preventiva, contra la Roya o el Tizón del arroz y otros cereales. Se supone que “no dejan residuos”.

Otro nuevo tipo de pesticida es un agente químico, extraído del árbol del laurel, que inhibe, en los insectos, a las hormonas reguladoras de la metamorfosis. Los insectos segregan hormonas que controlan los diferentes estadios de la metamorfosis, desde el huevo a la larva, la pupa y finalmente el adulto (imago).

Debido a que estas sustancias parecen actuar selectivamente, en solo cierto tipo de insectos, se ha pensado que no tienen efecto nocivo en otros insectos, animales o plantas. Pero esto es incorrecto y con una visión miope: las células animales, las células vegetales y los microorganismos son básicamente similares y cuando una sustancia se dice eficaz contra insectos y microorganismos, también actúa, en mayor o menor grado, sobre plantas y animales superiores. Así pues, no es razonable ni probable esperar que una sustancia actúe solo y específicamente sobre insectos y microbios. Para asegurar que algo no causará daños de tipo fito-tóxico o de polución, habría que distinguir pequeñas desigualdades basadas en escasa diferencias de acción. Más aún, no puede saberse cuándo esas menores diferencias cambiarán o se volverán contra nosotros. Pero a pesar de ese peligro, la gente se siente segura, satisfecha y tranquila si una sustancia no presenta amenaza inmediata. Esta actitud de fácil aceptación complica el problema y agrava los peligros para el ecosistema en general.

Lo mismo se podría decir para el caso de los Microorganismos utilizados como pesticidas biológicos: muchos tipos de diferentes bacterias, hongos y virus son usados para una amplia variedad de aplicaciones, pero ¿qué efectos puede tener en la biosfera? Las “feromonas” son sustancias químicas producidas en pequeñísimas cantidades por diversos organismos. Las feromonas provocan cambios fisiológicos profundos o reacciones comportamentales específicas en otros individuos.

La esterilización por interferencia en la esfera sexual puede conseguirse por diversos métodos, tales como destrucción de la función reproductora por irradiación de rayos gamma, el uso de quimio-esterilizantes y la copulación interespecífica. Pero no existen evidencias de que los efectos de la esterilización queden limitados solo a los insectos de la plaga en cuestión. Por ejemplo: si una plaga de insectos fuera totalmente eliminada, no podría saberse cual surgiría en su lugar. Nadie sabe qué efectos tendría en otras especies de insectos, plantas, animales e incluso para el Hombre.                                                        Las fumigaciones aéreas de bosques con herbicidas, pesticidas y fertilizantes químicos  es considerada como un éxito si una determinada mala hierba o una plaga de insectos es eliminada “selectivamente”, o si se mejora el crecimiento de los árboles de la zona. Pero esto es un grave error que puede ser muy peligroso. Los naturalistas y científicos conservacionistas han reconocido tales prácticas como gravemente polucionantes.                                                                                                                                          El Hombre se comporta puerilmente cuando piensa que puede resolver con herbicidas el problema de las adventicias o malas hierbas. Solo piensa en sí mismo y esto da lugar a que las especies se hagan más resistentes o que aparezcan nuevas variedades más invasoras. Fumigar con herbicidas tales como PCP, hacen más que matar malas hierbas simplemente. Actúan también como bactericidas y fungicidas, matando tanto a los agentes que afectan a las hojas de las plantas vivas, como a los abundantes hongos y bacterias de la putrefacción de las hojas caídas. La falta de descomposición de estas hojas afecta seriamente a las lombrices e insectos del suelo, además de lo cual el PCP destruye también la vida microbiana interior.

En lugar de querer obligar a la Naturaleza a obedecer los “proyectos científicos humanos”, el Hombre haría mejor apartándose de este camino y dejando a la Naturaleza que se ocupe de sus asuntos, sin interferencia humana alguna.

“La complejidad de las interrelaciones entre insectos, microorganismos y plantas es de tal dimensión, que el Hombre nunca llegará a comprenderlas”. La Revolución de una Brizna de Paja. M. Fukuoka, microbiólogo,1978.

Seguiremos desgranando y conociendo este Sistema de Cultivo en próximas ediciones. Espero que os haya gustado.

Cordiales saludos

Carlos Vilalta

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