LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS

Desde los tiempos más remotos en que los hombres habitaban la tierra, las comunidades se han organizado para proveer y organizar su alimento.

Con el advenimiento de la Sociedad Industrial, en la segunda mitad del siglo XIX, se produjo un cambio de mentalidad en el modo de obtener y gestionar los alimentos  y este nuevo pensamiento, trascendió a la forma de vivir de muchos Pueblos, perdiendo estos su soberanía alimentaria, además de otras muchas cosas.

Podemos pensar que… siempre fué así, que los pueblos controlaban su sustento, que podían decidir que hacer, cómo y cuándo.

Pero la actividad comercial en el Mundo y la globalización económica, trajo el “control” y el “poder de decidir” sobre otros pueblos. Y con ello, la riqueza y el poder político y financiero.

! demasiado poder, junto !

Ahora, resulta, que este poder financiero controla la agricultura y la ganadería en las Comunidades y Pueblos, extorsionando y hundiendo los “mercados locales” con productos subvencionados por grandes corporaciones que hacen la “competencia desleal” imponiendo “su precio”. Y los campesinos y las comunidades rurales pierden su capacidad de dirigir su propia estrategia de producción y consumo y pasan a hacer frente a fluctuaciones de los precios debido a las especulaciones financieras de los “Mercados de Futuros”.

Pronto, estas grandes corporaciones se hacen dueñas de la tierra e imponen la “agroindustria” de productos agrícolas de consumo, tanto destinado a la alimentación humana, como a la ganadería para hacer piensos compuestos, como para aceites y los llamados “biocombustibles”.

!Todo verde… pero incomestible! !con la cantidad de hambre que hay en el Mundo!

Pero, cuya producción está destinada exclusivamente a la “exportación” a terceros países ricos, dejando a la población autóctona con menos adquisición económica y muchas veces en la ruina.

Por todo lo cual, debemos recuperar nuestra “soberanía alimentaria”, empezando por lo más local, en nuestra comarca y entre las personas del entorno. Porque, todos juntos organizaremos vías de consumo más justas y eficientes, más solidarias con los demás. A través de Asociaciones y cooperativas de productores y consumidores, podemos llegar a nuestra “soberanía” a pequeña escala y luego a formar parte de “eco-redes” que se organicen en Cooperativas Integrales para cubrir mejor nuestras necesidades.

El derecho de los Pueblos campesinos a producir su propio alimento por un precio “justo”, basado en el trabajo y en los verdaderos “costes de producción”.

El derecho de los consumidores a saber “cómo se produce”, “quién lo produce” y decidir que quieren consumir.

El derecho de los Países a proteger su “mercado local” y satisfacer las necesidades de su población.

El modelo actual de capitalismo Neoliberal no tiene en cuenta las necesidades reales de la gente y crea hundimientos financieros, desestabilización y guerras.

Un modelo que no nos conviene.

Carlos Vilalta

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