ARBORICULTURA BAJO PRADERA NATURAL

ARBORICULTURA  BAJO  PRADERA

Tanto en cultivo de secano como en regadío, sin labrar la tierra y sin producto alguno de síntesis para su fertilización, es posible que almendros, algarrobos, higueras, olivos y nuestros árboles frutales crezcan sanos y den abundante fruto.

 PRINCIPIOS BÁSICOS DEL ECOSISTEMA

  • Mantener la Tierra fértil y viva.
  • Mantener la Tierra protegida.
  • Mantener la Tierra húmeda el mayor tiempo posible.
  • Mantener la estructura del Suelo, sin apenas el arado.
  • Mantener la salud de la Tierra y la de nuestros árboles.

 1.       Mantener la tierra fértil y viva, sin necesidad de abonos inorgánicos y fitosanitarios de síntesis. Conseguir una fertilidad natural sostenible en el tiempo. Acrecentar la vida del suelo a través de materia orgánica, M.O. Esta M.O. puede ser: 

–          Viva, a través de “abonos verdes” y/o “pradera natural”

–          Muerta, a través de compost, mantillos, paja, restos de poda (hojas, ramas, etc.), piedras y otros materiales biodegradables.

El Suelo está vivo

Es un delicado equilibrio entre miles de especies que mantienen sano el suelo, lo hacen productivo y lo liberan de las enfermedades.

Los  organismos  vivos  del  Suelo

1. Macro-organismos:

–          Las raíces de las plantas

–          Mamíferos (roedores e insectívoros)

–          Artrópodos (crustáceos, arácnidos, miriápodos, insectos, etc.)

–          Moluscos (caracoles y babosas)

–          Lombrices y Nematodos

                                                 2. Microorganismos:

–          Amebas (microorganismos animales)

–          Hongos (resisten los suelos ácidos, prefieren el Nitrógeno en forma amoniacal, descomponen la lignina, principal fuente de “humus” del suelo, segregan antibióticos, sintetizan las vitaminas y prefieren suelos ricos en M.O. y bien aireados.

–          Actinomicetos (gérmenes termófilos, segregan antibióticos).

–  Bacterias  (en suelos básicos, ricos en Nitrógeno que lo prefieren en forma de nitrato. Extraordinaria variabilidad, produce sustancias hormonales para el desarrollo de las plantas (la rizosfera) y otras fijan el nitrógeno atmosférico ya sea en simbiosis con las Leguminosas (Rizobium) o de forma libre (Azotobacte

2.       Mantener la Tierra protegida de la intemperie para evitar la erosión de los vientos, del sol y de las lluvias torrenciales. El suelo debe estar siempre cubierto a través de “abonos verdes”, “praderas naturales” y/o “coberturas biodegradables”. Es la Ley Natural.

–          Abonos Verdes: Siembra de varias especies para que durante su desarrollo y su incorporación y descomposición en el suelo produzca humus de buena calidad.      Formulación posible para conseguir una M.O. equilibrada:

30% de Leguminosas para aportar nitrógeno.                                                                   50% de Gramíneas para aportar celulosa y lignina.                                                           20% de otras Especies (Crucíferas, Labiadas, Compuestas, etc.) para aportar materia verde fácilmente degradable M.O.F.D. y conseguir el equilibrio entre el Carbono y el Nitrógeno C/N  en la descomposición de la materia orgánica M.O. En la elección de especies se tendrá en cuenta la naturaleza mineral y el Ph del Suelo y la climatología del lugar.

 En nuestras latitudes de La Marina Alicantina se puede sembrar en Otoño una variedad de especies tales como cebada, avena, alpiste, gramas forestales; guisantes, mostazas y garbanzos forrajeros; lentejas, cardos, acelgas, hinojo, llantén y demás herbáceas adaptadas a nuestro suelo arcilloso-calizo y a nuestro clima mediterráneo. En Primavera se procede a su incorporación en el suelo, antes del comienzo de la floración, el momento máximo de elementos minerales y antes de que los aporte a las semillas para su formación. Esos minerales retornarán al suelo de forma más soluble para las raíces de las plantas y la M.O. aportada, servirá como alimento a los organismos más superficiales y poco a poco, sus restos orgánicos bajarán a la profundidad de la tierra y junto con el ión de calcio y del hierro formarán el “Complejo húmico-arcilloso”, que es la tierra ideal para la agricultura.                                                                                                                    Incorporación progresiva y en el tiempo: siega y pre-humificación en superficie. La incorporación será tanto más superficial cuanto más arcilloso sea el terreno.          Efectos del Abono Verde:                                                                                                         – mejora la estructura del suelo haciendo que sus partículas formen agregados y grumos y favoreciendo su aireación.                                                                                          –estimula los microorganismos que, a través de un proceso químico, mineralizan la M.O. al aportar nutrientes fácilmente asimilables. M.O.F.D.

–          Praderas Naturales: constituidas por las llamadas “adventicias” o mal  llamadas “malas hierbas”, constituye una reserva de auxiliares que debido a su biodiversidad aseguran un equilibrio para la tierra y las plantas que viven en ella.                                                                                                                                               De acuerdo con la climatología y el tipo de suelo se desarrollan diferentes especies que crecen sanas y vigorosas consiguiendo un equilibrio bioquímico del suelo.                                                                                                                                       Nadie mejor que nuestra tierra sabe lo que necesita para conseguir una fertilidad natural, ya que cada especie y planta aporta, a través de los microorganismos de la rizosfera, los elementos minerales solubilizados que nuestros árboles necesitan para vivir.                                                                          La diversidad de especies es el elemento clave del ecosistema de la Pradera que aporta, no solo M.O. al suelo, sino variedad de especies de microorganismos en sus rizosferas que son los encargados de lograr una tierra equilibrada y sana, sin plagas y enfermedades interiores.  Ver  “La Red alimentaria del suelo”.

¿Cómo se consigue constituir la Pradera?

Tendremos que considerar dos estadios diferentes: 1. En época de reconversión  y                       2. En pradera ya instalada.

1. En época de reconversión y para ayudar a instalar la pradera natural cuanto antes, labraremos en superficie max. 10 cm. de profundidad para preparar el lecho de siembra de “abono verde” y dejaremos que crezcan también las adventicias. Si el desarrollo es suficiente, segaremos dejando los residuos en el suelo. Cuando llegue el calor dejaremos que den flor para que sus semillas sean la base para la pradera de otoño.  Ver más adelante:  “El periodo de reconversión a praderas naturales”.

2. En pradera ya instalada se procederá a segar no a menos de 10 cm. del suelo para que las plantas no mueran y sigan su curso vital y a dar cobertura si el suelo no queda cubierto en época de calor.

–  Siegas: intervenciones en el tiempo según el estado actual de la M.O. del suelo.   Si falta H.E. (humus estable) siegas con más celulosa y lignina. Si hay suficiente H.E. siegas en verde para una mineralización rápida de la M.O.

–  Humificación en superficie sin enterrar.

–   Última fructificación de las adventicias para las semillas del próximo año, haciendo una “selección” en las últimas siegas para dejar las leguminosas que aportan nitrógeno y las especies más desfavorecidas y escasas. Hay que conseguir lo antes posible la mayor diversidad de especies herbáceas y arbustivas.

–  Los restos de las siegas en superficie no solo cubren  y fertilizan el suelo, si no forman el soporte ideal para la germinación de las semillas de la próxima generación de adventicias.

–  Cobertura del Suelo:  Se debe mantener regularmente el suelo cubierto a través de M.O. muerta como rastrojos, ramas de podas, paja y celulosa, piedras y toda clase de elementos biodegradables.                                                                                            Cuando la pradera se seca en verano y parece morir, debemos cubrir su superficie para darle el abrigo que lo proteja de la intemperie, de la erosión del sol, del viento y de las lluvias torrenciales en las tormentas veraniegas. El Prado es la piel del suelo y la cobertura es el abrigo regulador que evita evoluciones bruscas de temperatura y humedad que pueden dañar la vida microbiana del suelo. Si protegemos la salud del suelo, protegemos a nuestros árboles. En tiempo de calor ¿no estamos mejor bajo una sombrilla?

3.       Mantener la tierra húmeda el mayor tiempo posible, sin derroche de agua y sin estancamientos en épocas de tormenta.

Estando la tierra cubierta, es lógico que se mantenga la humedad por más tiempo que si estuviera al descubierto  ya que el viento y el sol proceden a desecarla.                                      La cobertura de paja u otro material rico en celulosa no solo evita la desecación del suelo, si no que la celulosa es el alimento de las bacterias del género “Azotobacter” que fijan el Nitrógeno atmosférico en la tierra y lo ponen a disposición de las plantas vivas del suelo, de nuestros árboles.                                                                                                                      Respecto a la “falsa competencia de las adventicias por la humedad en el suelo”, el agrónomo francés Hallaire ha demostrado que un terreno mantenido limpio y sin vegetación alguna pierde tanta agua o más por evaporación que un suelo cubierto por un continuo tapiz vegetal, como por ejemplo, una pradera. Dichas adventicias mantienen el agua en sus células mientras están vivas y exudando sustancias en medio acuoso a través de sus raíces y trasladando dicha humedad al suelo. Incluso cuando la pradera parece secarse y morir, muchos sistemas radiculares siguen vivos transfiriendo  una  micro-humedad al suelo que sin ellas no existiría. Hoy podemos comprobarlo in situ con higrómetros electrónicos que miden la humedad en uno y otro suelo. Y decimos que esas raíces permanecen vivas porque con las primeras lluvias de Otoño se establece enseguida la pradera con las plantas bianuales o plurianuales que han mantenido viva su rizosfera.  Es como si se tratara de un milagro.                                                                                                                                   Si consideramos que casi el 85% del vegetal es agua y se mantiene vivo en tiempo seco, podemos entender que el suelo también mantendrá ese grado de humedad por acción de sus raíces y que la vida microbiana se mantendrá activa el mayor tiempo posible en la tierra. De todo ello se beneficiarán nuestros árboles.                                                Además, si sobrevienen lluvias torrenciales, el suelo de la pradera no produce escorrentía ya que las raíces sujetan el suelo y el agua penetra a través de las galerías que los microorganismos y macro-organismos han dejado al ingerir la M.O. de las raíces muertas formando galerías de aireación. El suelo tras las lluvias no se cierra y no pierde el agua por capilaridad. Y nuestros árboles se beneficiarán de todo ello mostrando su salud y su vigor. Y todo ello sin el arado, sin apenas trabajo, dejando hacer a la Madre Naturaleza.

4.       Mantener la tierra estructurada y esponjosa sin necesidad prácticamente del arado.

El excesivo laboreo está provocando la pérdida de M.O. y con ella la vida del suelo, tanto de los macro-organismos (raíces de las adventicias, mamíferos, artrópodos, moluscos y nematodos que no tienen que comer) como de los microorganismos (amebas, algas, hongos, actinomicetos y bacterias).                                                                                                                                                   Al ser volteado el suelo y romper su estratificación, la vida microbiana, especializada en sus diferentes estratos, sufre los estragos de ese laboreo muriendo a millares por ver alterada su condición vital. Las capas altas de la tierra, al ser sumergidas, cambian de intensidad de luz, de humedad, de temperatura y lo más importante, de aire y producen la asfixia de los microorganismos tanto por exceso como por defecto de aire.Además, al romper la estratificación de sus capas horizontales y voltearla, sus grumos se hacen grandes y pesados quedando a la luz del sol. Nada protege al suelo y comienza a erosionarse y a romper su estructura. El suelo comienza a morir.

 La Tierra, para ser cosechada, comienza a depender de unos insumos exteriores que van a aportar al suelo innumerables sales y van a mermar el bolsillo del hortelano. Y con ello, tarde o temprano, entrará en la “necesaria” utilización de fitosanitarios de síntesis y la Tierra se volverá  improductiva si no recibe sus innumerables dosis químicas. Los productos cosechados son insípidos y cargados con sustancias nocivas para la salud y el medioambiente. No podemos dejar que esto ocurra con nuestras tierras. Es el bien más preciado que tiene el hombre y una posibilidad de demostrar que, con un apropiado tratamiento del suelo, se genera una tierra viva para nuestros descendientes y no algo muerto que solo ayudará al fracaso y al hambre del futuro.

 Los problemas del excesivo laboreo

  • Muerte microbiana por exceso o defecto de gases atmosféricos.
  • Pérdida de agua por capilaridad. Necesidad de volver al laboreo tras las lluvias cuando la tierra arcillosa se cierra.
  • Clorosis húmica y férrica,  al ser envueltas sus partículas con moléculas de cal  en los suelos de marga (arcilla + cal). Tanto la M.O. como las partículas de hierro (el otro elemento necesario para formar el “complejo húmico – arcilloso”) han quedado estáticas, sin poder evolucionar dentro de la Red Alimentaria. Las moléculas de cal, con su ph alto,  deja inertes a los elementos sin dejarles fermentar.
  • El laboreo con fresas rotativas produce “suela de labor”,  impidiendo que la humedad penetre más allá de esa capa dura y en época de intensas lluvias produce un sustrato excesivamente húmedo para las raíces de nuestros árboles que pueden llegar a morir si se prolonga dicho estado en el tiempo.         Soluciones al excesivo laboreo
  • Que labren las raíces de las plantas adventicias, muchas de las cuales se suceden anualmente naciendo y muriendo, dejando galerías abiertas en la tierra por donde penetra el aire y el agua, mullendo el suelo y manteniéndolo esponjoso.
  • Que labren los microorganismos  del suelo, estructurándolo a través del humus microbiano, la rizosfera de las raíces y las micorrizas de los hongos que ayudan a formar grumos a través de las hifas fúngicas.
  • Que labren los macro-organismos y animales de las praderas, mamíferos, artrópodos y nematodos que con sus galerías airean el suelo y permiten el intercambio gaseoso con la atmósfera (oxígeno y CO2).                                      5.       Mantener la salud de la Tierra y la de nuestros árboles.

 A través de la mayor biodiversidad en la flora y fauna edáfica y sin necesidad de utilizar fitosanitarios de síntesis.                                                                                                           ¿por qué afirmamos que la Pradera es suficiente para mantener la fertilidad de la Tierra y la salud de nuestros árboles?                                                                                                  ¿por qué afirmamos que en el transcurso de los años nuestros árboles no necesitarán productos fitosanitarios de síntesis para combatir enfermedades y plagas?

                La biodiversidad de especies en la flora asegura una diversidad en los microorganismos del suelo,  debido a los exudados radiculares que son únicos para cada especie y variedad de planta, atrayendo en sus Micorrizas a una infinidad de microorganismos específicos para cada rizosfera, consiguiéndose una interacción y un equilibrio bioquímico difícil de igualar por el hombre que solo contempla ciertos elementos.  Ese equilibrio conlleva  la salud del suelo, no dejando proliferar más allá de un límite a ciertos organismos patógenos que se convertirían en plaga, siendo contrarrestados por otros microorganismos,  llevando de nuevo al suelo al equilibrio y con ello, a la salud.

                El suelo tiende a auto-equilibrarse para evitar enfermar y morir, y para conseguirlo es necesaria lo máxima biodiversidad de especies en la tierra, la máxima diversidad de sustancias en el suelo y qué mejor que la Pradera donde hay cientos y miles de especies en contraposición al mejor abono verde con solo un puñado de especies y variedades escogidas por el hombre. Las adventicias son especies y variedades espontáneas que tratan de equilibrar la tierra de los excesos y los defectos, adaptándose mejor que ninguna otra especie a nuestro suelo y a nuestro clima y micro-clima. Aprovechemos la oportunidad que nos brinda la Naturaleza. En definitiva, es la forma natural que tiene de protegerse y de conseguir y mantener su fertilidad natural.

                Cuando esas adventicias mueren anualmente, dejan, tras la mineralización de la M.O. que los microorganismos efectúan, los elementos en forma soluble que nuestros árboles necesitan para vivir y desarrollarse.                                                                            Muchos de esos elementos, los oligoelementos o elementos traza, solo pueden ser ofrecidos a nuestros árboles gracias a especies de adventicias muy específicas y adaptadas a nuestro suelo arcilloso-calizo y que ninguna otra especie puede aportar. La Naturaleza sabe de equilibrios, de salud y fertilidad natural. Dejemos que actúe para nuestro propio beneficio, confiando en Ella, sin intervenciones bruscas, actuando siempre con precaución y siendo las Leyes Naturales y no las leyes humanas las que rijan en todo momento nuestra intervención sobre el Suelo y la Madre Tierra.

                Ello no quiere decir que no intervengamos en caso de plagas y enfermedades puntuales (sobre todo los primeros años de reconversión) pero siempre con la máxima precaución, evitando el exterminio total de la plaga ya que exterminaremos a sus depredadores y el equilibrio bioquímico se resentirá. Además, solo utilizaremos productos preventivos y de fortalecimiento en infusiones y caldos, además de productos fitosanitarios 100% biodegradables y en dosis bajas.                                                                                                                                Poco a poco nuestros árboles gozarán de mayor salud y los insectos, hongos y demás virus irán en busca de otros árboles menos fuertes y más enfermos, dejando libres y sin apenas plagas a nuestros sanos y robustos árboles.

 6.       Y así conseguiremos el último y más necesario objetivo:

 La mayor producción posible en la cosecha, ya que nuestros árboles gozarán de buena salud y de un aspecto envidiable.                                                                                                                           Hay que considerar el suelo como un recurso no renovable. No hay tiempo para esperar que el suelo se regenere: la Naturaleza necesita de 100 a 400 años para formar 10 mm de tierra fértil.                                                                                                                           Proteger y dinamizar el suelo es una tarea de máxima urgencia. En nuestras manos está el futuro de la Agricultura y,  en definitiva, de la Humanidad.

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