PERMACULTURA XIX. La Ganadería y los Cultivos Extensivos de Forraje I

En Permacultura, el tratamiento y crianza de animales domésticos está basado en las funciones principales que ejercen sobre el Sistema:

  1. Control de la vegetación y de las plagas.
  2. Completar el ciclo básico de nutrientes de una Granja.

Ineficaces en la reconversión de proteínas, los animales son importantes por la diversidad de productos que originan:

Los animales son beneficiosos por:

  1. La producción de abonos y nutrientes específicos como el Nitrógeno y fosfatos de moscas y avispas.
  2. Por la polinización de las especies.
  3. Son fuentes de calor para invernaderos, graneros y viviendas.
  4. Son productores de Gás (dióxido de carbono y metano) para invernaderos, calefacción, agua caliente y cocina de las viviendas, como digestores de metano.
  5. Son buenos “segadores y labradores”, cortando y segando, aclarando tierras en barbecho antes del cultivo y labrando y removiendo el suelo.
  6. Como animales de tiro, transportando carros y mercancías, tirando de los aperos de labranza y operando en bombas hidráulicas y de aire. También pueden mover alternadores de energía eléctrica en trabajos específicos y de consumo energético de limitada duración, como bombear agua, moler el grano, etc.
  7. Para controlar las plagas, devorando los huevos y las crías recién nacidas de las plagas de los frutos caídos o en los árboles y arbustos.
  8. Pueden ser utilizados para filtrar y limpiar el agua de depósitos y balsas, como algunas especies de peces y mejillones.
  9. Para el control del fuego, segando la hierba próxima a establos y viviendas.
  10. Otros muchos alimentos para el hombre, como carne, leche, huevos, etc.

 

Las comunidades vegetarianas o veganas podrían utilizar los animales como proveedores de huevos, leche, miel, para controlar el fuego y como proveedores de abono para huertos y jardines. Pero no debemos olvidar que, nosotros como animales que somos, debemos aprovechar también nuestros desechos orgánicos en beneficio del ecosistema, tanto corporales, como las aguas de nuestra vivienda y los desechos de nuestra cocina, consiguiendo que el ciclo energético continúe y se cierre.

En los sistemas permaculturales, la “crianza en libertad” es esencial y su dieta deberá ser natural y diversa: frutas de desecho, vainas de leguminosas (algarrobas, guisantes forrajeros, etc.), frutos secos (nueces y almendras), semillas y tubérculos forrajeros, adventicias y alfalfa, cereales y oleaginosas, nabos y rábanos forrajeros, etc.

Al mismo tiempo que abonan, convierten las plantas en proteínas y controlan la vegetación y las plagas. Con la crianza libre, los animales alcanzan su peso más lentamente que con alimentos “concentrados y granulados, pero su acumulación de grasas es menor y estas son más suaves y no saturadas.

La calidad, diversidad y regularidad de la dieta de crianza libre es básica para la salud de nuestros animales y del ecosistema.

Para disponer del forraje y alimentos necesarios, debemos antes estudiar las características y necesidades de cada animal y plantar y cultivar de acuerdo con estas ideas:

  • Los pollos y gallinas son escarbadores.
  • Los gansos pacen en la hierba.
  • Los cerdos son comedores de raíces.
  • Las palomas y codornices comen semillas y granos.
  • Etc.

En la próxima edición ablaremos sobre los animales “menores” ubicados normalmente en las zonas I y II.

Hasta entonces, un cordial saludo de

Carlos Vilalta.

 

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PERMACULTURA XVIII LOS BOSQUES ALIMENTICIOS. Control de Enfermedades y plagas.

Conocemos ya un variado abanico de posibilidades ecológicas para solventar en lo posible ataques indiscriminados de hongos o de insectos. Sin embargo, el objetivo prioritario es “NO tener que intervenir” o hacerlo a través de métodos preventivos. Si adaptamos nuestros frutales al suelo y al clima del lugar a través de esquejes o semillas naturalizadas, evitaremos serias intervenciones, tiempo y gastos innecesarios.

En la Naturaleza, los árboles están siendo constantemente atacados y parasitados por insectos y enfermedades, pero la creencia, ampliamente aceptada, de que si el agricultor no pulveriza adecuadamente sus árboles, éstos decaerán y morirán, no tiene justificación alguna bajo condiciones naturales. Los cultivos más susceptibles a tales ataques lo son porque han sido “mejorados” artificialmente, reduciendo su resistencia innata y el ambiente en el que se desarrolla es innatural. Si se seleccionan y cultivan adecuadamente variedades de frutales que estén más próximos a sus antepasados naturales, los pesticidas resultan casi innecesarios.                                                               Todavía hoy podemos encontrar en viveros forestales árboles de fuerte o moderada resistencia que pueden desarrollarse casi sin el uso de pesticidas siempre que pongamos especial atención a unas pocas enfermedades o plagas específicas que el fruticultor debe conocer y familiarizarse con dichas anomalías seleccionando variedades de árboles que sean adaptados a su suelo y a su clima. Esa es la clave del éxito. Existen frutales en nuestra Comarca de la Marina Baixa que pueden ser cultivados sin apenas tratamiento alguno, como los Membrilleros, Granados, Perales de San Juan, Higueras, Caquis, Almendros y Nogales, pero depende de la gestión ecológica de nuestras tierras. Los tratamientos con extractos de plantas y pulverizaciones con mezclas de Cal y Azufre contra los ácaros y otros caldos, ya los vimos en el Curso de Horticultura ecológica y no me voy a extender más en este tema. También las acacias producen “taninos” y excretan sustancias que repelen a los insectos. Por eso las plantamos junto con nuestros frutales en el vergel. Solo algunas “trampas” para evitar la mosca de la fruta o polillas son necesarias para una cosecha de frutas sabrosas y de buen ver.

La liberalización del Mercado ha traído consecuencias nefastas para la agricultura mundial, sobre todo para la Fruticultura, ya que la propia fruta en su interior transporta insectos de un continente a otro que les son ajenos, como es el caso de la mosca mediterránea de la fruta “Ceratitis capitata” o la “Polilla del manzano” venidas de Europa y África del Norte, que en continentes como Asia eran ajenos hasta hace poco. Las larvas de la mosca mediterránea no solo atacan a los cítricos en Japón, sino también a perales, melocotoneros, manzanos, así como a hortalizas como las berenjenas y tomates, pepinos, melones y a otras de la familia de las Cucurbitáceas.                                                                                                                                                                                 La polilla del manzano hace estragos en manzanos, perales y otras frutas de la familia de las Rosáceas. Su exterminio será difícil, por no decir, imposible, ya que las larvas y gusanos de estas plagas se esconden profundamente dentro de las frutas, de forma que la pulverización exterior y la fumigación no tienen eficacia. La única posibilidad es la aplicación de medidas físicas, como el almacenamiento en cámaras frigoríficas hasta que el insecto muera, pero es posible que estos procedimientos no sean efectivos sin dañar la calidad de la fruta. Para lo cual solo se impone una estricta restricción Aduanera para evitar  la entrada de frutas y verduras procedentes de otros continentes lejanos y la cuarentena de plantas y plantones hasta tener la absoluta seguridad de que no son portadores de plaga o enfermedad alguna.                                                                            El Mercado  Neoliberal  y la Manipulación Genética están tambaleando los cimientos de los ecosistemas naturales con pocas posibilidades de control. Satisfacer los efímeros deseos de la gente, supone un enorme precio que ya estamos pagando con consecuencias sociales y económicas difíciles de predecir. 

Masanobu Fukuoka, nació en 1913 en la isla de Shikoku, al sur del Japón. Sus estudios en Microbiología  le orientó enseguida hacia lo que prometía ser una estable y tranquila profesión como Fitopatólogo. Trabajó como inspector agrícola de Aduanas en el puerto de Yokohama, siendo encargado en la realización de ensayos en relación a la importación, exportación de vegetales. Luego, a los 25 años surgieron dudas en su mente y comenzó a cuestionarse la validez de “las maravillas” de la Ciencia Agrícola y en un despertar visionario, comenzó a ver que todos los “logros y conclusiones” de la Civilización Humana carecían de significado frente a lo que es la totalidad de la Naturaleza. A partir de ese momento, volvió a su tierra natal y en las tierras de sus padres comenzó el estudio profundo de nuevas técnicas que aproximaran al Hombre a la Naturaleza, a través del sistema que hoy se conoce como Agricultura Natural o Agricultura del “dejar hacer”.  Murió el 16 de agosto del año 2008 a los 95 años, en paz y con salud, como reza su epitafio.

En la próxima edición, abordaremos un tema que es clave en la Permacultura por la  importante relación con el ecosistema permacultural:                                                             La Ganadería y los Cultivos extensivos de forrajes.                                                        Espero que os pueda interesar.

Saludos y feliz y próspero año nuevo 2018.

PERMACULTURA XVII LOS BOSQUES ALIMENTICIOS El Abonado de los Frutales

EL ABONADO DE LOS FRUTALES

 Partiendo de árboles ya maduros, los frutales son plantas plurianuales en las que debe haber un equilibrio entre el crecimiento vegetativo y la producción de fruta y ambos crecimientos suelen estar inversamente relacionados. Normalmente un crecimiento excesivo de la parte vegetativa nos da poca producción y de mala calidad y un crecimiento demasiado débil nos da un exceso de producción y aunque parezca extraño, también acaba dando mala calidad de fruta. Solo el crecimiento vegetativo equilibrado dará buena producción de frutos de buena calidad. Pero, ¿Cómo conseguir ese equilibrio y cuando debemos abonar?

Muchas veces abonamos sin necesidad y con una buena gestión del suelo y del riego nuestros frutales podrían tener producciones altas y de calidad durante muchos años. Sin embargo, hay una técnica ancestral que nos da mucha información y consiste en observar los brotes anuales del frutal, siendo el crecimiento vegetativo un indicador inequívoco de la salud de los árboles:

  1. Si los brotes del año crecen menos de 40 cm. indica que al frutal le pasa alguna cosa: le falta fertilización, riego o tiene problemas radiculares (compactaciones o enfermedades). Normalmente necesita ser abonado, directa o indirectamente.
  2. Si los brotes del año tienen más de 80 cm. indica que aunque el frutal está suficientemente abonado, debemos gestionar mejor el suelo potenciando las cubiertas vegetales y segando después de la floración para acumular celulosa y lignina que estructura el suelo y crea M.O. que no sea fácilmente mineralizable, ya que nuestros árboles no lo necesitan.
  3. Si los crecimientos han sido de entre 40 y 80 cm. son los indicadores correctos y el frutal está equilibrado (crecimiento vegetativo y producción). Deberemos mantener la fertilidad de esa tierra a través de una correcta gestión del suelo, del riego y con la regulación de cubiertas vegetales como ya hemos aprendido.

Otro aspecto muy importante es conocer la salud de nuestra tierra de labor que está determinada por “la vida” que es capaz de albergar. Cuanto más diversificada sea nuestra cubierta vegetal, más equilibrada estará nuestra tierra. Conocer el agua con la que regamos también es importante, ya que el contenido nutricional que lleva el agua de riego será parte de la fertilización “invisible” que estamos aportando.

¿Dónde, cuando y cómo abonar nuestros árboles frutales?

La aplicación de M.O. en forma de estiércoles fermentados de caballos, ovejas o cabras suelen ser los más aconsejados para evitar problemas en las raíces, así como la aplicación de compost realizado por nosotros con una variedad de productos en su composición. Pero debemos esparcirlos en la superficie del terreno, sin incorporarlo mecánicamente, evitando la proximidad al tronco y en la parte exterior de las raíces más ramificadas, donde finaliza la sombra del frutal. El momento es el Otoño.

En el tiempo y en el momento adecuado, se esparce el compost sobre la superficie en espera de un laboreo superficial con cultivador de rejas.

También podemos hacer un mínimo trabajo superficial (5 cm. de profundidad con aperos verticales) en determinados momentos si vemos que el crecimiento del frutal es débil. Esto provoca una oxigenación del horizonte orgánico del suelo y se obtiene una aceleración de la mineralización y, por tanto, un aporte de Nitrógeno mineral al frutal cuando más lo necesita. El momento es la Primavera que el árbol comienza su desarrollo vital.

 Pero, ¿qué ocurre si abusamos del Nitrógeno?                                                            Sabemos que es un elemento esencial para el desarrollo de nuestras plantas. También sabemos que las formas minerales del Nitrógeno son fácilmente lixiviadas (lavadas por lluvias y riegos) y al no encontrarse abonos minerales ecológicos ricos en este elemento, los agricultores tienden a utilizar en exceso los estiércoles que si se hace de forma continuada, provocará desequilibrios con el resto de los minerales de esa tierra. El exceso de Nitrógeno provoca no solo un exceso de vigor en la planta, si no que afecta a la movilidad del calcio en el árbol frutal. El calcio es un elemento básico para la calidad de la fruta, fortaleciendo las paredes celulares y la dureza de los frutos. Esos desequilibrios afectan también al Fósforo que inhiben a las micorrizas básicas en los frutales. Los excesos de Potasio afectan a la absorción y a la movilidad del calcio de la fruta.

 ¿Cómo podremos entonces dar el nitrógeno que necesita el frutal sin desequilibrar el suelo y la planta?  La Naturaleza, en tantos millones de años, ¿no ha previsto este problema?                                                                                                 La Naturaleza “juega” con el Nitrógeno y tiene un almacén en la tierra en forma de nitrógeno orgánico (el 5% de la M.O. es N. orgánico) que se va liberando (mineralizando, solubilizando) de forma paulatina gracias a la acción de los microorganismos del suelo. Este proceso necesita calor y humedad, lo mismo que necesitan las plantas para crecer: así la mineralización de la M.O. se produce en los momentos de crecimiento de nuestros árboles, que es el momento que necesitamos el Nitrógeno. En una tierra cultivada en ecológico esta mineralización puede representar entre 50 y 250 Kg. de Nitrógeno por año y hectárea, más que suficiente para el desarrollo de nuestros cultivos. Pero esta no es la única fuente de nitrógeno que nos brinda la Naturaleza:                                                                                                                                                                   No olvidemos la fijación simbiótica del Nitrógeno atmosférico que realizan las bacterias “Rhizobium” de las leguminosas, ni las bacterias aerobias de la celulosa y lignina, “Azotobacter y Azospirillum” y de otros microorganismos aerobios como el “Clostridium” que fijan el Nitrógeno atmosférico para beneficio de la vida vegetal. También las lluvias y tormentas aportan Nitrógeno al ecosistema, por lo que no tenemos necesidad de ningún aporte de dicho elemento si nuestro suelo está gestionado correctamente de una forma ecológica.

Bueno, en el próximo encuentro el “Control y Manejo de las Enfermedades del Frutal”

Hasta entonces, cordiales saludos de Carlos Vilalta