PERMACULTURA XIII INICIANDO UNA GRANJA NATURAL. Masanobu Fukuoka

LOS CUATRO PRINCIPIOS DEL CULTIVO EXTENSIVO NATURAL

Masanobu Fukuoka, padre de la Permacultura

Los bosques o zonas silvestres que rodean una Granja natural deberían ser tratados como reservas naturales y utilizados como fuente directa o indirecta de fertilizante orgánico. La estrategia para conseguir a medio y largo plazo un cultivo totalmente exento de fertilizantes es la de crear un suelo fértil y profundo a través de la materia orgánica. (M.O.)

Ya hemos estudiado los métodos ecológicos para enriquecer al suelo de M.O. y crear su propia estructura en el Curso de Horticultura. Pero cualquiera que sea los medios empleados, el agricultor deberá asegurarse de un aporte cercano de humus que puede servir como “fuente inmediata” de la fertilidad del terreno. Cuando no haya bosques disponibles o zonas silvestres próximas, habrá que desarrollar y plantar a propósito una zona de reserva que cumplirá muchas funciones en el proyecto permacultural:

Crear suelos estructurados y esponjosos, crear un microclima que influya en la humedad ambiental, en la sombra y en los vientos de los cultivos, crear un cobijo para nuestros depredadores de las posibles plagas, retener la escorrentía de las lluvias torrenciales para llenar nuestros acuíferos subterráneos y enriquecer nuestros suelos de humus y M.O.  ¿quién da más por tan poco?                                                                                                                                        La creación de Zonas silvestres y/o Cortinas rompe-vientos son esenciales para el Cultivo Natural, un gran aliado, una necesidad perentoria para crear un ecosistema verdaderamente “natural”..

LOS CUATRO PRINCIPIOS DEL CULTIVO NATURAL

  1. NO LABOREO. Arar arruina el suelo. La tierra trabaja por sí misma.
  2. NO FERTILIZANTES. Las cosechas dependen de la salud del terreno. Los fertilizantes no son realmente necesarios. Echemos un vistazo a la Naturaleza.
  3. NO ESCARDAR. ¿qué es una mala hierba o adventicia? Una alfombra de hierba es beneficiosa. Solo escardar donde es necesario.
  4. NO PESTICIDAS. No existen plagas de insectos. La polución viene de nuestros pesticidas.

 1. EL NO LABOREO: Para mucha gente ser agricultor o granjero es sinónimo de “labrador”, de quien pasa su vida removiendo el suelo con arado o azadón. Si labrar el terreno fuera innecesario, entonces la imagen del agricultor cambiaría drásticamente. ¿por qué se piensa que la labranza es esencial y cuál es, realmente, el efecto que produce?                                                                                                                                                                              Arar, arruina el Suelo: sabiendo que las raíces de las plantas cultivadas penetran profundamente en la tierra buscando aire, agua y nutrientes, la gente piensa que poniendo grandes cantidades de estos nutrientes, las plantas crecerán a gran velocidad. Así, eliminan del terreno la pradera de adventicias y remueven el suelo asiduamente pensando que esto airea y esponja la tierra, aumenta la cantidad de nitrógeno disponible por estimulación de la nitrificación, e introduce en el suelo fertilizantes que puedan ser absorbidos por las plantas en cultivo.  En el caso de cultivos en agroquímica, esparcir fertilizantes sobre la superficie del suelo estéril  aumentará probablemente su eficacia. Pero en cultivo ecológico, con praderas naturales, abonos verdes o M.O., la perspectiva es diferente:                                                                                                                            Se supone que labrar mejora la estructura del suelo. Nunca tan lejos de la realidad. El labrador, cuando mueve el terreno lo amasa, fragmentándolo en pedazos cada vez más pequeños, los cuales adoptan una distribución física más regular, con espacios intersticiales más pequeños. El resultado final, después de un tiempo y de unas lluvias,  es un suelo más compacto y más duro. En estas circunstancias, la única manera eficaz de ablandar el terreno es trabajarlo en profundidad mediante arado. Pero esto es una medida de “corta duración”.

El laboreo incorrecto y profundo destruye la vida microbiana y el humus disponible. La fertilidad natural del suelo se resiente.

El laboreo incorrecto y profundo destruye la vida microbiana y el humus disponible. La fertilidad natural del suelo se resiente.

Decir que labrar el terreno es inútil, no es lo mismo que asegurar que no sea necesario ablandar el suelo y aumentar su porosidad en determinados casos y circunstancias. De hecho, cuán necesario e importante es la abundancia de aire y agua en el seno de la tierra. Es esencial para que se multipliquen los microorganismos que viven en Ella, para que el suelo se haga más fértil y para que las raíces puedan penetrar profundamente esponjando y mullendo la tierra. El labrar el suelo con arado y azadón, lo que realmente hace es interferir en esos procesos. Si el Hombre deja en paz al suelo, las fuerzas de la Naturaleza se encargarán de enriquecerlo y ablandarlo.                                                                                                                               La tierra trabaja por sí misma: las raíces penetran en el suelo más que el laboreo normal y a medida que van avanzando en profundidad, el aire y el agua las acompañan. Al marchitarse y morir estas raíces, proliferan los microorganismos que se alimentan de M.O. creando galerías subterráneas. La muerte de estos microorganismos son reemplazados por otros, aumentando así la cantidad de humus y ablandando el terreno con la creación de glomérulos o gránulos envueltos en hifas fúngicas que crean los hongos. Entonces aparecen las lombrices y sus depredadores, los topos, comenzando a socavar el terreno.                                                                                                                                     El terreno vive por su propia cuenta y se “auto-labra” él solo. No necesita ayuda de la mano del Hombre. Los agricultores hablan de domesticar el suelo, pero, ¿Cómo es que, en los bosques de montaña crecen los árboles, los arbustos y el herbazal sin el “beneficio” de azadones ni fertilizantes, mientras los cultivos producen cosechas insignificantes? En los bosques de los montes no existe nada especial que concierne a la composición química ni física del suelo superficial ni de los estratos inferiores del suelo.  Sin ayuda alguna por parte del hombre, la Naturaleza crea las condiciones del terreno necesarias y suficientes para soportar densas poblaciones de foresta y sotobosque.                                                                                                                                                                         ¿Qué podría ser más deseable para el agricultor que el poder “trabajar” la tierra sin empujar un arado ni empuñar un azadón? Dejemos que las praderas labren en superficie y que las raíces de los árboles y arbustos se ocupen de las capas inferiores del terreno. No es necesario arar para mejorar un suelo, porque la Naturaleza ha estado trabajando en él, con sus propios métodos, durante milenios.   Podemos elegir entre ver el suelo como “imperfecto” y empuñar el azadón, o confiar en él y dejar a la Naturaleza la empresa de trabajarlo.

2. NO FERTILIZANTES:  1. Significa no utilizar abonos químicos ni compost orgánico preparado. Las cosechas dependen del terreno y básicamente no tienen necesidad de cosas tales como fertilizantes y nutrientes. Fukuoka ha experimentado durante más de 35 años con árboles frutales y cultivos extensivos de cereales para determinar hasta qué punto pueden ser cultivados sin fertilizantes y, por supuesto, así es. Tampoco esto da las pobres cosechas que la gente puede suponer. Antes al contrario, se obtienen, en el peor de los casos mientras la tierra se estructura, rendimientos iguales o superiores a los que se alcanzan con intensa fertilización. La Naturaleza no está muerta. Vive y crece. Todo lo que el Hombre ha de hacer es dirigir este vasto potencial de fuerzas ocultas hacia el desarrollo de nuestros cultivos. Pero, en lugar de utilizar este enorme poder, las gentes eligen destruirlo. Escardando y arando la tierra año tras año destruyen la fertilidad del suelo, creando una deficiencia de oligoelementos o componentes “traza” que disminuyen la vitalidad del terreno, endurecen sus capas superficiales, aniquilan los microbios y convierten el rico material orgánico viviente que allí existe en materia mineral muerta, inanimada, de un color amarillento blancuzco, cuya única función se reduce a servir de soporte físico a la planta.                                                                                                       La relación entre los fertilizantes químicos y los microorganismos del suelo ha sido poco estudiada. Solo se ha recalcado la “eficacia” del fertilizante y sin embargo, poco se ha dicho de sus innumerables efectos nocivos: Los fertilizantes “aceleran el crecimiento” de los cultivos, pero es solo un efecto transitorio que no compensa la inevitable debilitación de las cosechas. Esto es similar a la rápida aceleración del crecimiento mediante hormonas.                                                                                                                               2. Las plantas, debilitadas por los fertilizantes, tienen menor resistencia frente a las enfermedades y plagas y son menos fuertes frente a las adversidades que se oponen a su crecimiento y desarrollo.                                                                                                                                   3. Los fertilizantes aplicados al terreno no son tan eficaces y efectivos como se creía: cerca del 30% del componente nitrogenado del Sulfato amónico es desnitrificado por microorganismos del suelo y escapa a la atmósfera. Los fertilizantes fosfáticos solo penetran unos 5 cm. en la superficie del terreno y así resulta que, aquellas montañas de fosfatos que los granjeros han esparcido a lo largo de los años, eran inútiles y acumulativos en el suelo, provocando acidificación del terreno y otras nefastas consecuencias.                                                                                                                           4. El daño causado directamente por los tres grandes fertilizantes, sulfato amónico, superfosfato y sulfato potásico, representa “ácido sulfúrico” concentrado que acidifica el terreno, causando grandes daños en él, tanto directa como indirectamente. Este fertilizante ácido suprime y mata a los microorganismos del suelo, desbaratando y dañando a la tierra en una forma que puede calificarse de “desastre para la Agricultura”.                                                                                                                             5. Un problema importante es la deficiencia de elementos “traza” u “oligoelementos”, pequeños elementos minerales que son necesitados en pocas cantidades pero que son imprescindibles para la salud del suelo y de los cultivos. El utilizar demasiada cantidad de un determinado fertilizante hace inefectivos a otros elementos de fertilidad. Y los problemas se van multiplicando, como interacciones recíprocas entre elementos, lixiviación de suelos, fijaciones y relaciones  microbianas, etc.                                                                                                                                       Con la adicción de fertilizantes químicos, la semilla de la calamidad ha sido sembrada. Cuando nos demos cuenta del peligro ya será demasiado tarde para remediarlo. Además, la compra de los fertilizantes y fitosanitarios suponen para el agricultor del 30 al 50% de los costos globales de un huerto o cultivo extensivo.                                                                                                                               No debemos olvidar, que si la Naturaleza se abandona a sí misma, la fertilidad aumentará. Los restos orgánicos de las adventicias y animales se acumularán y serán descompuestos en la superficie del suelo por bacterias y hongos.                                                                                                                                    El cultivo natural sin fertilizantes significa, esencialmente, que el cultivo se realiza en un suelo y en un medio-ambiente sometido totalmente a las Leyes Naturales. Pero aunque es posible cultivar sin fertilizantes, las cosechas no pueden crecer inmediatamente con éxito en campos que hayan sido regularmente arados, escardados y fertilizados durante algunos años. Antes, y como actividad preparatoria, deberemos utilizar Praderas naturales, Abonos verdes, paja y un poco de “gallinaza o estiércol de cabra u oveja” y obtendremos producciones elevadas sin tener que añadir en absoluto compost  o abonos comerciales.

 En la próxima edición seguiremos hablando de los 4 principios para una agricultura extensiva natural: de las adventicias o mal llamadas “malas hierbas” y de los pesticidas para el control de las plagas y de las enfermedades.

Hasta entonces, recibid un cordial saludo de

Carlos vilalta.

PERMACULTURA XII Recursos procedentes de los desechos. Sistemas agrícolas extensivos.

RECURSOS PROCEDENTES DE LOS DESECHOS DE LA CASA O CENTRO DE TRABAJO

La energía exterior fluye por todas partes, solo hay que "atraparla".

La energía exterior fluye por todas partes, solo hay que “atraparla”.

Los “productos de desecho” son vistos frecuentemente más como un problema que como un recurso importante. Estos recursos proceden del agua de lavados, aguas residuales de Wc, residuos de comida, agrícolas y ganaderos, papel y cartón, vidrio, metal y plástico. Los productos más importantes son las aguas procedentes de lavabos y duchas de casa que se tratan de modo diferente a las aguas residuales. En las estaciones o tierras secas, donde el agua es muy importante, el agua procedente de lavabos y duchas se desvía hacia una “trampa de grasa” y desde allí es usada para regar el jardín o los frutales más cercanos. El agua de los lavabos puede ser usada para llenar las cisternas de los sanitarios cumpliendo así una doble tarea. Tenemos que tener cuidado en usar solo detergentes y jabones ecológicos o biodegradables 100% para evitar acumulación de sales en nuestros suelos tan perjudiciales para las plantas. Además, toda el agua del techo es desviada a través de tubos y canaletas metálicas a tanques de almacenamiento para su uso posterior.
El alcantarillado de sanitarios y aguas grises deben ser conducidos a una fosa séptica o generador de metano para encender nuestras cocinas de gas o deben dirigirse a la zona de Compost para que ayuden a fermentar nuestros residuos orgánicos y agrícolas y aporten Nitrógeno en cantidad suficiente para todo el Carbono que tenemos en forma de restos de poda, ramas y pajas.
Los desechos alimenticios son dados a nuestros animales domésticos y sus desechos en forma de estiércoles se usan en el jardín o la huerta y siempre en superficie para su pre-humificación. Más tarde los podremos incorporar superficialmente al suelo. Las basuras orgánicas de la cocina, como contienen mucha humedad, es necesario que se pre-humifiquen al sol y al aire para su buena fermentación posterior en el compost.
La paja y las ramas procedentes de cultivos extensivos de cereales y frutales son muy útiles para estructurar el suelo por su alto contenido en lignina y deben extenderse en superficie para cubrir el suelo, cumpliendo infinidad de funciones en el sistema que ya conocemos como creadores de “humus estable, H.E.” diferente al Humus fácilmente degradable, H.F.D. en verde, que contiene otros elementos más inestables y sirven para solubilizar los minerales del suelo mientras crece el cultivo. Por todo ello, hay que considerarlos recursos importantes para nuestro diseño permacultural.

SISTEMAS AGRÍCOLAS EXTENSIVOS EN PERMACULTURA.
LA LLAMADA AGRICULTURA “NATURAL” O DEL “DEJAR HACER”

Masanobu Fukuoka, padre de la Permacultura

Masanobu Fukuoka, padre de la Permacultura

El movimiento del “No hacer-nada” o del “Dejar hacer”. Dr. Masanobu Fukuoka.
La Era de la expansión agresiva en nuestra cultura materialista, en forma de recursos naturales agotados y crisis alimentaria, ha tocado a su fin y ha llegado una nueva Era del “no hacer-nada”. “El hombre debe apresurarse a establecer una nueva forma de vida y una cultura espiritual fundada en la comunión con la Naturaleza. No puede gobernar por encima de Ella y lo único que puede y debe hacer es servirla viviendo en consonancia con las leyes naturales”. Fukuoka cree que la Agricultura Natural procede de la salud espiritual del individuo y considera que sanar la Tierra y purificar el espíritu humano son un mismo proceso y propone un tipo de vida y de una agricultura por medio de las cuales conseguir ese proceso. Su gran contribución es demostrar que el proceso diario de establecer la salud espiritual puede traer una transformación práctica y beneficiosa para el mundo. Para llegar a alcanzar una Humanidad y una Sociedad justa fundada en la “no acción”, el hombre debe mirar atrás para ver todo lo que ha realizado y desembarazarse, una a una, de las falsas visiones y conceptos que le impregnan y saturan para vivir en Sociedad. Eso es lo que significa el movimiento del “no hacer-nada”, a través del Cultivo Natural, que es mucho más que una simple revolución en las técnicas agrícolas. Es la fundación práctica de un movimiento espiritual, de una revolución para cambiar la forma de vivir de los Seres Humanos.
La llamada “Agricultura Natural” o agricultura del “dejar hacer”, fue desarrollada por Masanobu Fukuoka, con el Diseño de cultivos extensivos cerealistas, de leguminosas, de oleaginosas y de Bosques alimenticios y su integración o no con los animales de granja e incluso salvajes.
El rendimiento solo está limitado por la imaginación, todo es cíclico y los cultivos se transforman permaneciendo en el tiempo. Los cultivos perennes, en su desarrollo y propagación, son los ideales por sus bajos niveles de mantenimiento y de aportes orgánicos.
No hay un comienzo y un final. Los cultivos se suceden en un “hacinamiento en el Tiempo”, solapándose en la siembra, generando M.O. que se acumula, acelerando la proliferación de micro-fauna que vive de la M.O. y de su transformación energética en favor y en beneficio del siguiente cultivo que ya está creciendo.
A este sistema se le ha llamado “Agricultura Natural”, lejos de la “Agricultura ecológica” que, aunque muy cercana a las Leyes Naturales, requiere demasiado trabajo para el agricultor, mucho gasto energético y la dependencia de insumos interiores y exteriores. Además, participa de la Red Comercial de Distribución habilitada para la Agricultura Científica, por lo que participa también de sus grandes errores de empaquetado y movilidad de los productos. Un derroche que viene implantado en nuestro pequeño cerebro del Neolítico, que no ha sabido avanzar y evolucionar en el tiempo por algunas de las causas que voy a exponerte seguidamente:
El cultivo orgánico, que trajo consigo el problema de la polución a través de estiércoles y purines que aportaban Nitrógeno, solo ha servido como recurso provisional y transitorio, como un breve respiro. En esencia, es una refundición del cultivo tradicional del pasado, basado en el uso de “animales” que hoy, solo bajo estrictos diseños de energía, son adecuados y necesarios para el cultivo productivo de las plantas que componen nuestra alimentación. Además, se siguen haciendo monocultivos de especies de hortalizas solo para comodidad y beneficio a corto plazo del agricultor y se sigue con el laboreo excesivo de suelos, cuando la mayoría de las veces es innecesario y perjudicial para la fertilidad del suelo. Debido a que la carne es uno de los productos alimenticios más usuales en la tradición culinaria de los pueblos (ya que venimos de “cazadores, recolectores), la Agricultura está dominada por la explotación ganadera y el sustento del ganado está destruyendo la ecología de las praderas naturales, haciendo desaparecer especies y devastando la vida del campo.
Además, el cultivo con ayuda de caballos o bueyes requiere un gasto de energía por unidad de alimento producido que es 50 veces más que el realizado con el Cultivo Natural: En cierta época, la gente creyó que utilizando caballos y bueyes aligerarían el trabajo humano. Pero, contrariamente a lo esperado, nuestra dependencia de esos grandes animales ha creado desventaja para nosotros. Los granjeros harían mejor de utilizar cerdos y cabras para arar y remover la tierra. De hecho, lo que deberían hacer es dejar que el terreno fuera “trabajado” con animales pequeños, como gallinas, conejos, patos, ratones y topos y sin olvidar los macro-organismos como las raíces de las plantas, los mamíferos, artrópodos, moluscos y nematodos que viven en el suelo. Los animales grandes solo parecen ser útiles cuando uno tiene prisa en dejar terminada la tarea. No hay que olvidar que el caballo o animal grande consume, anualmente, más de tres mil m2 de pasto para ser alimentado y que con esa superficie puesta en cultivo extensivo de cereales o leguminosas, más de 50 personas podrían alimentarse a lo largo de todo el año si hicieran un uso completo de las fuerzas de la Naturaleza. El aumento de la ganadería ha cobrado su tributo a los hombres. La pobreza de los granjeros de la India radica en que han criado gran número de vacas y elefantes que consumen todos los pastos, sin más provecho inmediato que el de secar y quemar luego sus excrementos como combustible. Tales prácticas han agotado la depauperada fertilidad de sus terrenos y reducido la productividad de su país. Los campesinos del Japón se empobrecieron al tener que atender a su ganado con las calorías que ellos mismos necesitaban. La explotación ganadera de hoy, sigue la misma escuela de estupidez que la explotación piscícola que necesita más unidades energéticas que las unidades que produce.
La gente tiene que trabajar diez veces más duro para comer carne que para comer cereal y cinco veces más si, además, quieren comer huevos y leche. Por lo tanto, el cultivo con el concurso de animales mayores incrementa mucho el trabajo humano.

El cultivo “mecanizado” es aún peor:
En lugar de reducir el trabajo del granjero, la mecanización le hace esclavo de su equipamiento de aperos agrícolas. Para el granjero, la maquinaria es el “mayor de los animales”, dependiente de petróleo externo y un artículo de “consumo”, más que un “valor capital”. A primera vista, la agricultura mecanizada parece incrementar la productividad por trabajador y aumentar así los ingresos. Pero, contrariamente a lo esperado, si echamos un vistazo a la “eficiencia” en la utilización del terreno y al consumo de energía, la agricultura mecanizada no es viable económicamente y un método extremadamente destructivo de los cultivos. Su uso solo parece razonable en el contexto de nuestro sistema económico, basado en la competencia industrial y en la baja productividad que empuja al granjero a tratar de hacer operaciones a gran escala que requieren mecanización cada vez más grande y sofisticada y a la compra de insumos en forma de Fitosanitarios de síntesis (insecticidas, fungicidas, herbicidas), equipos de riego, compra de colonias de insectos polinizadores o para “lucha biológica”, etc. que hipotecan el futuro del granjero y de toda su familia. Esto es lo que conlleva la Agricultura Científica Moderna, habiendo también creado confusión sobre la alimentación y sobre los cultivos que son manejados a capricho del consumidor que no entiende de épocas naturales de producción ni de una dieta natural alimenticia. Esta destrucción de la Naturaleza ha debilitado al Hombre y ha puesto al Mundo en desorden.
La mecanización agrícola, ¿ha incrementado en realidad la productividad de los campos y ha hecho las cosas más fáciles para el agricultor?
Muchas veces adquirimos maquinaria demasiado potente para nuestras pequeñas parcelas y aunque estas máquinas pueden hacer más fácil el trabajo a corto plazo, la renta de las cosechas se debilita. Por otra parte, los impuestos no disminuyen y los costos de la mecanización siguen aumentando a pasos agigantados. Así están las cosas para los granjeros.
Tal vez el político o el simple consumidor crea que el necesitar menor número de jornaleros para la producción agrícola sea indicativo de progreso. Sin embargo, para el agricultor es una tragedia, una absurda equivocación. Por cada tractorista, ¿Cuántos agricultores han tenido que abandonar las tierras y se ven forzados a trabajar en fábricas de “aperos de labranza y fertilizantes” que no habrían sido necesarios si hubieran utilizado el Cultivo Natural?
La maquinaria, los fertilizantes artificiales y los pesticidas químicos han alejado de la Naturaleza al agricultor.
“La razón de que las técnicas mejoradas por el hombre parecen necesarias, es que el equilibrio natural ha sido alterado tan gravemente de antemano por esas mismas técnicas, que la Tierra se ha hecho dependiente de ellas”. (M. Fukuoka, La Senda natural del cultivo, 1985).

Cultivo cerealista sin laboreo

Cultivo cerealista sin laboreo

La Ciencia continúa en un desconcierto inacabable.
Con el desarrollo de la “Ingeniería Genética” el hombre ha adquirido la habilidad de poder alterar la vida a su antojo, auto-designándose como Vicario del Sumo Hacedor, habiéndose apoderado de una “varita mágica o de un báculo de hechicero”. Sería fácil crear variedades gigantes de arroz o trigo, los árboles serían cruzados con bambúes y las berenjenas crecerían en plantas sarmentosas de pepinos. Incluso sería posible madurar tomates en árboles productivos. Sigue leyendo

PERMACULTURA XI Ubicación de las Infraestructuras más importantes.

Habiendo recorrido varias veces la zona a diseñar y habiendo tomado nota de los posibles “recursos y nichos favorables” encontrados, nos toca ahora determinar la localización de cada infraestructura importante, es decir, los accesos, la casa, establos o invernadero y las cercas o vallados.  zonas Comencemos por los “accesos”.
Los accesos, es decir, carreteras, senderos y caminos que conectan los alrededores de la finca con casas e infraestructuras agrarias, son importantes en el establecimiento y mantenimiento del sitio. Estos caminos deben ser ubicados, construidos y mantenidos dependiendo del tipo de transporte utilizado (camioneta, tractor o carretilla) y deben necesitar poco mantenimiento: Los caminos deben seguir a lo largo de los contornos de cercas, construcciones, bancales y deben tener un buen drenaje para reducir la erosión. En los sitios colinados, debe establecerse un acceso principal y varios caminos secundarios que comuniquen con las demás zonas para dar vía a todas las áreas desde arriba (es más fácil mover materiales cuesta abajo). El agua procedente de carreteras y caminos pueden hacer de colectores y desde las cunetas dirigirla hacia las zanjas de infiltración para aprovechar toda el agua de lluvia. El drenaje del agua es el aspecto más importante a considerar en la construcción de una carretera o camino, permitiendo siempre la salida del agua y evitando así la erosión y los gastos de mantenimiento. Hay que construir y diseñar siempre los accesos principales en línea ascendente hacia la casa o Zona I para evitar que, en los accesos descendientes hacia la casa, lleven el agua hacia abajo, haciendo que el drenaje se convierta en una tarea difícil y evitando zonas de inundación próximas a las zonas I y II.
Ubicando la Casa o infraestructuras de la Zona I . Aunque la ubicación de la casa o centro de la actividad varía con el clima, hay ciertas reglas seguras que evitan errores posteriores: 1. Lo mejor ubicar la casa cerca de una carretera secundaria o camino principal. 2. Los caminos largos que conducen a una casa son costosos, difíciles de mantener y dan lugar a un sentido de aislamiento. 3. La orientación depende del clima: si es un clima frio orientemos la casa hacia el Sur para ahorrar energía en el sistema de calefacción. En climas cálidos y dependiendo de los microclimas del lugar, orientaremos la casa a Este o Noreste que trae las brisas más frescas de la zona. Lo mejor es construir la casa en mitad de una colina, con pendientes suaves evitando las heladas y recibiendo las brisas más refrescantes. El diseño y la orientación de la casa van de la mano y este tema tan complejo debe estudiarse a fondo en Cursos de Bio-construcción. 4. Construya la casa de manera que la fuente de agua se sitúe más arriba de ella, para garantizar un flujo continuo descendente.AGUA 11 ubicacion general 5. Los productos de desecho como las aguas grises y de alcantarillado no deben contaminar las ramblas, los riachuelos o manantiales y deben dirigirse a balsas de purificación o al compost para que los microorganismos digieran y transformen su contenido. 6. Construya la casa cerca de las fuentes de energía, (agua, energía solar o eólica, hidroeléctrica) pues es muy costoso canalizarla o transportarla desde sus fuentes hasta la casa o Centro de la actividad. 7. Para abrigarse de los vientos perjudiciales use las formaciones terrestres o de vegetación existente. 8. Los mejores suelos de cultivo no son los más apropiados para construir. Además hay que chequear el drenaje haciendo un agujero de un metro de profundidad y llenándolo de agua y en el lapso de un minuto, debe haber una disminución visible de su contenido. 9. Las necesidades de privacidad deben considerarse de cara al presente y al futuro, construyendo la casa lejos de autopistas o carreteras nacionales y, llegado el caso, con un cinturón de vegetación o montículos de tierra que eviten el ruido y la contaminación atmosférica. 10. Muchas veces, la buena vista hace que situemos la casa de manera inapropiada, en la cima de una colina donde los vientos son frecuentes y el acceso es difícil. Entonces, tenemos que sacrificar la vista desde la casa e instalar un pequeño lugar de retiro sobre la colina con sillas confortables y protegido de la intemperie.                                                                                                  Los errores más comunes: 1. Construir las casas en las cimas de montes y colinas, estando a merced de los vientos y del fuego y teniendo que bombear el agua añadiendo un costo energético.ZONIFICACION 4 2. Construir las casas en medio de bosques o montes establecidos, creándose una competencia por la luz, los nutrientes y el espacio obligándonos a aclarar vegetación existente para establecer la casa, el jardín y el huerto de hortalizas y frutales. 3. Construir en las planicies de los ríos, ramblas o barrancos bajos que son susceptibles de inundación, así como en lugares inestables y con espacios subterráneos susceptibles de deslizamientos o hundimientos, también cerca de los niveles bajos del mar que, debido al cambio climático, son susceptibles de tierras salinizadas e inundaciones con pleamar.
Estableciendo Cercas. Sigue leyendo